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¿Protegemos el talento o vendemos la infancia? Hacia una “Zona Cero” en béisbol RD

¿Protegemos el talento o vendemos la infancia? Hacia una “Zona Cero” en béisbol RD

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POR HECTOR ELIUD ACEVEDO / ESPECIAL PARA EL NUEVO DIARIO

SANTO DOMINGO.- Cada 15 de Enero el país celebra con júbilo las firmas millonarias de nuestros jóvenes prospectos. Es, para un grupo selecto, el “Día de la Independencia Financiera”. Pero detrás de los flashes y las gorras nuevas hay otra cara: la de un mercado que intenta ponerle precio a un niño demasiado temprano, alimentando una economía de “amarres” que le roba al pelotero su infancia y le quita a la familia margen de decisión.

Circula un mito cómodo: “En Estados Unidos nunca han existido pre-acuerdos.” Es una afirmación engañosa. Lo que hoy vivimos en República Dominicana tiene un espejo, aunque con otro uniforme, en el mundo de los compromisos universitarios (early commitments) en EE. UU., donde la presión por “asegurar” talento llevó a casos extremos: Blaze Jordan se comprometió con Mississippi State con 13 años (2016); Cade Kurland lo hizo con Florida en octavo grado, igual que Roc Riggio con UCLA.

La lección es simple: cuando hay un mercado de promesas, el incentivo es adelantar el reloj. En Estados Unidos fue la captación universitaria; aquí lo empujan las dinámicas de captación temprana y los intermediarios informales. Y, ojo, cuando las instituciones allá detectan riesgo, actúan. La NCAA ajustó reglas para retrasar el reclutamiento, moviendo hacia más tarde la comunicación y restringiendo el contacto temprano —incluyendo límites a conversaciones de reclutamiento en campamentos— en un intento explícito de frenar compromisos de menores. Y, más recientemente, MLB implementó en 2025 su Amateur Recovery Period, una moratoria que prohíbe a los equipos no solo evaluar jugadores en persona, sino también comprar data o video durante el invierno.

Si la industria ya reconoce en sus propios campos que la vigilancia constante hace daño, ¿por qué en nuestros pueblos seguimos permitiendo que un niño de 11 años sea tratado como una factura por cobrar?

La solución: sectorización y “Zona Cero”

La propuesta es clara: el Estado, a través de la Dirección del Comisionado Nacional de Béisbol, debe sectorizar la industria por ley en tres niveles:

  • Ligas (3–10 años): recreación pura.
  • Institutos de béisbol (10–13 años): desarrollo técnico y escolaridad obligatoria. Esta es la Zona Cero de captación.
  • Academias (14+): preparación profesional con una vitrina oficial regulada.

Para que la Zona Cero sea de verdad —no un rótulo— hay que cerrar la grieta del scouteo por terceros (proxy scouting). La ley debe entender “evaluación con fin de captación” como algo que incluye radar, envío de videos para análisis, o compra de informes técnicos. Porque si el evaluador no puede acceder a la data del niño de 12 años, ese niño deja de tener un “precio” prematuro.

Ejecución: reglas que se puedan comprobar

Esto no se resuelve con discursos; se resuelve con reglas que se puedan vigilar.

  • Separación física estricta: una misma institución puede operar las tres etapas, pero deben ser recintos distintos, con accesos distintos y, cuando aplique, áreas residenciales separadas. Un evaluador que entra a una academia de 14+ no puede tener manera física de “pasar por ahí” a mirar a los niños del Instituto.
  • Licenciamiento como palanca: el permiso de operar tiene que ser el mayor activo de un programa. Violar la Zona Cero debe implicar perder la licencia y, con ella, el acceso al circuito oficial.
  • Nulidad de contratos: cualquier pagaré o cesión que comprometa el futuro de un menor de 14 años debe ser nulo de pleno derecho. Sin ese papel “cobrable”, el negocio del préstamo se enfría.

Incentivos para la transparencia

El sistema también debe hacer que cumplir sea conveniente. Becas, utilería, acceso preferente a vitrinas oficiales: beneficios para instituciones que se certifiquen y mantengan estándares. Eso crea una competencia por reputación: los programas que protegen al niño ganan prestigio, y los que operan en la sombra van quedándose fuera del sistema.

No es ciencia espacial; es orden. Categorizar, licenciar, auditar y sancionar. La Zona Cero no es una utopía: es una decisión política. Y es, también, la línea que separa a las naciones que desarrollan atletas de las que simplemente explotan infantes.