La firma del acuerdo entre Irán y Estados Unidos para poner fin a la guerra en Medio Oriente dejó al descubierto diferencias en la cúpula del régimen iraní. El líder supremo, Mojtaba Khamenei, reconoció este jueves que no compartía la estrategia que condujo al entendimiento con Washington y que terminó autorizándolo únicamente después de recibir garantías del presidente Masud Pezeshkian y del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.
La declaración representa una inusual admisión pública de desacuerdo dentro de las estructuras de mando de la República Islámica en un momento clave, apenas un día después de que los presidentes Donald Trump y Pezeshkian formalizaran el memorando que abrió una etapa de negociaciones para cerrar definitivamente el conflicto.
En un mensaje dirigido a la población iraní, Khamenei explicó que inicialmente no respaldaba el acuerdo alcanzado con Estados Unidos.
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“Yo, por principio, tenía una opinión diferente”, afirmó. Sin embargo, sostuvo que decidió dar luz verde al proceso después de que el mandatario iraní y los máximos responsables de seguridad asumieran compromisos concretos para proteger los intereses nacionales.
Según relató, Pezeshkian le garantizó personalmente que Irán no aceptaría condiciones que considerara perjudiciales durante las conversaciones con Washington.
«Si la parte estadounidense intentaba plantear exigencias excesivas, no se sometería”, indicó el líder supremo al describir las garantías que recibió antes de otorgar su consentimiento.
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, en una foto de archivo
Lejos de presentar el acuerdo como un acercamiento político a Washington, Khamenei buscó marcar distancia y transmitir que el régimen seguirá considerando a Estados Unidos como un adversario estratégico.
“Las negociaciones presenciales futuras no implicarán la aceptación de la postura del enemigo”, afirmó.
Khamenei también aprovechó el mensaje para cuestionar directamente a Donald Trump. Según su versión, fue la Casa Blanca la que presionó para concretar el entendimiento después de meses de enfrentamientos.
“Fue el presidente estadounidense quien, en un acto de desesperación, utilizó toda clase de presión para lograrlo”, sostuvo.
Las declaraciones muestran un intento de equilibrar dos mensajes distintos dentro de Irán. Por un lado, respaldar una decisión adoptada por el gobierno y los organismos de seguridad. Por otro, evitar que el acuerdo sea interpretado por los sectores más duros del régimen como una concesión política ante Washington.
La intervención de Khamenei también tuvo relevancia porque se trata de su primera reacción pública sobre el pacto desde que asumió el cargo en marzo, tras la muerte de su padre, el ayatollah Ali Khamenei, durante los ataques estadounidenses e israelíes del 28 de febrero que desencadenaron la guerra regional.
Desde entonces, el nuevo líder supremo no ha realizado apariciones públicas y se ha limitado a difundir mensajes a través de los canales oficiales del Estado.
El ayatollah Mojtaba Khamenei dijo que autorizó el entendimiento tras recibir garantías de que se protegerían los intereses iraníes y del llamado “Eje de la Resistencia”
El memorando firmado por Estados Unidos e Irán establece el cese permanente de las operaciones militares, contempla compromisos relacionados con la situación en el Líbano y prevé la reapertura del estrecho de Ormuz para el tránsito marítimo internacional.
El documento también abrió un período de 60 días destinado a negociar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní y el levantamiento de sanciones económicas.
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Esas futuras conversaciones constituyen uno de los puntos más sensibles para Teherán. Aunque el memorando contempla negociaciones sobre cuestiones nucleares, Khamenei dejó claro que no considera que el proceso implique una modificación de la postura estratégica de la República Islámica frente a Estados Unidos.
La firma del acuerdo puso fin a la guerra, pero también dejó expuestas las tensiones entre quienes consideran necesario avanzar en una negociación con Washington y quienes continúan viendo ese camino con desconfianza.




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