Estados Unidos. Cada verano, cuando las Grandes Ligas detienen su calendario para celebrar el Juego de Estrellas, existe un evento que, en muchas ocasiones, logra incluso superar en expectativa al propio clásico de mitad de temporada. Se trata del Home Run Derby, conocido en español como la Competencia de Cuadrangulares o Derby de Jonrones, un espectáculo que desde 1985 ha convertido la fuerza, la técnica y el carisma de los mejores bateadores del planeta en uno de los eventos deportivos más vistos del béisbol mundial.
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Lo que comenzó como una sencilla exhibición para entretener a los aficionados durante las festividades del All-Star Game evolucionó hasta convertirse en un espectáculo televisivo de alcance global, donde cada batazo representa una mezcla de poder, estrategia y resistencia física.
La primera edición del Derby de Jonrones se celebró en 1985 en el Hubert H. Humphrey Metrodome de Minneapolis. A diferencia del formato actual, los participantes disponían de una cantidad limitada de outs, lo que provocaba marcadores muy bajos comparados con los de hoy. Dave Parker fue el primer campeón de la historia con apenas seis cuadrangulares, una cifra que hoy parecería impensable debido a la transformación que ha experimentado la competencia. (MLB.com).
Durante los años ochenta y buena parte de los noventa, el Derby era visto como una simple exhibición. Sin embargo, el auge ofensivo que vivió el béisbol en la denominada «era de los jonrones» impulsó la popularidad del evento, convirtiéndolo en una verdadera atracción internacional.
La llegada de figuras como Ken Griffey Jr., Mark McGwire, Sammy Sosa y Barry Bonds elevó el Derby a otro nivel. Cada edición comenzó a romper récords de audiencia, mientras que las transmisiones televisivas mostraban batazos que superaban los 500 pies, despertando la admiración de millones de fanáticos alrededor del mundo.
Uno de los cambios más importantes ocurrió en 2015, cuando Major League Baseball eliminó el sistema tradicional de outs y adoptó un formato cronometrado. A partir de ese momento, cada bateador disponía de varios minutos para conectar la mayor cantidad posible de cuadrangulares. El nuevo sistema revolucionó completamente la competencia, incrementando el ritmo, la emoción y el número de batazos, convirtiendo cada enfrentamiento en una verdadera batalla de resistencia física y mental. (MLB.com).
Con el paso de los años, el Home Run Derby también ha servido como escenario para momentos históricos inolvidables. Ken Griffey Jr. estableció el récord con tres títulos; Aaron Judge maravilló con impresionantes batazos en 2017; Pete Alonso dominó la competencia con campeonatos consecutivos; y Vladimir Guerrero Jr. estableció una marca de poder extraordinaria durante su inolvidable actuación de 2019 antes de conquistar finalmente el título cuatro años después. (MLB.com).
Pero si existe un país que ha escrito páginas doradas dentro de esta competencia, ese es la República Dominicana.
El primer dominicano en conquistar el Derby fue Sammy Sosa, quien levantó el trofeo en el año 2000 en el Turner Field de Atlanta, derrotando en la final a Ken Griffey Jr. Su actuación confirmó que el poder dominicano estaba listo para dominar uno de los escenarios más importantes del béisbol. (Hoy Digital).
Cuatro años más tarde, Miguel Tejada conquistó el campeonato en el Minute Maid Park de Houston, durante la edición de 2004,

demostrando que su extraordinaria fuerza no solo producía carreras durante la temporada regular, sino también en el mayor espectáculo de cuadrangulares de las Grandes Ligas. (Hoy Digital).
La tradición continuó en 2007, cuando Vladimir Guerrero Sr. se proclamó campeón en el AT&T Park de San Francisco, imponiéndose gracias a su impresionante capacidad para conectar lanzamientos ubicados prácticamente en cualquier zona del plato. (Hoy Digital).
En 2010, el legendario David Ortiz añadió otro capítulo memorable al ganar el Derby en el Angel Stadium de Anaheim, dedicando posteriormente su triunfo al fallecido lanzador dominicano José Lima, en uno de los momentos más emotivos registrados en la historia del evento. (MLB.com).
Al año siguiente, en 2011, Robinson Canó conquistó el título en el Chase Field de Phoenix, acompañado por su padre José Canó como lanzador de práctica. Aquella imagen quedó inmortalizada entre las más emotivas del Home Run Derby. (MLB.com).
Después de varios años sin un campeón quisqueyano, Juan Soto devolvió el trofeo a la República Dominicana en 2022, al imponerse en el Dodger Stadium de Los Ángeles, confirmando que también pertenecía a la élite de los grandes bateadores de poder de su generación. (MLB.com).
La historia continuó en 2023, cuando Vladimir Guerrero Jr. escribió una página única al conquistar el Derby en el T-Mobile Park de Seattle, convirtiéndose, junto a su padre Vladimir Guerrero Sr., en la primera pareja de padre e hijo en ganar la competencia. Fue un acontecimiento sin precedentes en la historia de las Grandes Ligas. (MLB.com).
La más reciente conquista dominicana llegó en 2024, cuando Teoscar Hernández sorprendió al mundo al coronarse campeón en el Globe Life Field de Arlington, Texas, consolidando una extraordinaria racha para la República Dominicana dentro del festival de cuadrangulares. (MLB.com)
En total, los peloteros dominicanos han convertido el Home Run Derby en una auténtica vitrina de su talento ofensivo. La combinación de fuerza natural, velocidad de manos y espectacularidad ha permitido que la bandera tricolor ondee repetidamente en lo más alto de esta competencia.
Más allá del trofeo, el Derby representa un escenario donde los jugadores conectan emocionalmente con los aficionados. Padres lanzando a sus hijos, familias completas celebrando desde las gradas y batazos que desafían las dimensiones de los estadios forman parte de una tradición que continúa reinventándose año tras año.
Hoy, más de cuatro décadas después de su creación, el Derby de Jonrones ya no es simplemente una antesala del Juego de Estrellas. Se ha convertido en un espectáculo independiente, capaz de paralizar al mundo del béisbol durante una noche en la que el poder ofensivo es el único protagonista. Y dentro de esa historia, República Dominicana ocupa un lugar privilegiado gracias a una generación de extraordinarios cañoneros que han convertido el festival de cuadrangulares en territorio dominicano.


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