Panorama Nacionales. La fiebre porcina africana lleva años formando parte de la realidad de la producción porcina dominicana y, aunque las autoridades mantienen esfuerzos para contenerla, el problema sigue sin estar completamente resuelto.
Para Hecmilio Galván, director del Fondo Especial para el Desarrollo Agropecuario (FEDA), las autoridades ya no deberían limitarse a contener los focos que aparecen, sino a preguntarse qué tendría que hacer el país para conseguir finalmente erradicar la enfermedad.
Galván reconoce que el Gobierno ha realizado un esfuerzo importante para enfrentarla y que los productores también han respondido a las medidas implementadas. Sin embargo, advierte que mientras la enfermedad continúe presente, seguirán existiendo posibilidades de que aparezcan nuevos focos.
“La fiebre porcina es una enfermedad que tiene ya cuatro años en el país”, señaló.
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El funcionario explicó que se trata de una enfermedad particularmente complicada por su facilidad de transmisión y por el comportamiento que puede presentar.
“Es una enfermedad muy volátil y muy fácil de transmitir, son muy peligrosas y, sobre todo, muy caprichosas”, sostuvo.
Su planteamiento parte de una realidad que, a su juicio, no debería generar sorpresa: mientras la enfermedad permanezca en el país, pueden continuar apareciendo focos.
Pero Galván plantea una posibilidad mucho más drástica para enfrentar el problema: evaluar una suspensión de la crianza de cerdos durante un período de tiempo, como parte de una estrategia dirigida a erradicar la enfermedad.
“Hay que ver si la radicamos o no, la crianza completa de cerdo por un par de años”, planteó.
El propio director del FEDA reconoce que una decisión de esa magnitud tendría un impacto considerable para el sector.
“Lo cual es un gran costo, subrayándolo, pero quizás es la medida que debieran tomar”, expresó.
Galván, sin embargo, fue cuidadoso al hacer el planteamiento y aclaró que no le corresponde afirmar que esa sea la decisión que deba tomar el país.
“Yo no lo voy a afirmar porque es una decisión de los veterinarios”, dijo.
Su comentario se produce en un momento en que el sector porcino continúa lidiando con los efectos de una enfermedad que ha obligado a mantener vigilancia y controles durante años. Además del impacto sanitario, Galván señaló otro elemento que afecta la producción: los precios del cerdo. Según explicó, algunas personas han abandonado voluntariamente la actividad debido a las condiciones del mercado, y esa reducción de la crianza también puede generar escenarios favorables para la aparición de focos.
Para el funcionario, el esfuerzo de las autoridades es importante, pero la naturaleza de la enfermedad obliga a mantener una atención permanente.
“El esfuerzo que hace el Gobierno es muy sólido y muy importante”, afirmó, al tiempo que destacó la necesidad de que los productores continúen respondiendo a las medidas de control.




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