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Gobierno apuesta al coco e invierte RD$700 millones para ampliar producción en RD

Panorama Nacional. El coco comienza a ocupar un espacio cada vez más importante dentro de las alternativas que República Dominicana explora para ampliar su producción agrícola, con financiamiento, riego y nuevas tecnologías entrando en terrenos donde hasta ahora otros cultivos han tenido dificultades para desarrollarse.

Durante la celebración de DominiCoco 2026, la primera Cumbre del Coco realizada en el país, se conoció que más de RD$700 millones han sido destinados al financiamiento de productores de coco, principalmente en la zona de Nagua. La inversión forma parte del movimiento que empieza a tomar fuerza alrededor de un cultivo que, además de la fruta, ofrece posibilidades de transformación y aprovechamiento de prácticamente toda la planta.

El interés también se extiende hacia otras zonas. Se han financiado fincas en Valle de la Altagracia, Neiba y distintas áreas del sur, mientras que en los alrededores del lago Enriquillo se realizan estudios y pruebas para determinar si las condiciones de esas zonas saladas permiten desarrollar plantaciones de coco.

La posibilidad resulta especialmente relevante para terrenos donde las condiciones limitan otras alternativas agrícolas. De acuerdo con lo planteado durante el encuentro, si las pruebas confirman la adaptación del cultivo, el coco podría abrir una nueva posibilidad productiva en áreas que actualmente tienen pocas opciones para la agricultura.

Pero la oportunidad no está solamente en sembrar más cocos. El potencial está también en lo que puede salir de ellos. El cultivo permite desarrollar productos destinados a la alimentación y la cosmética, mientras que algunos de sus residuos encuentran uso en la agricultura, como ocurre con los sustratos elaborados a partir de materiales derivados de la cáscara para los cultivos bajo invernadero.

A esto se suma una característica que favorece su manejo y comercialización: el coco es un cultivo resistente, con capacidad de adaptación y que puede ser transportado e industrializado con relativa facilidad. En el caso del agua, además, la fruta llega con un elemento que ya trae incorporado desde el campo: su propio envase natural.

El desarrollo del cultivo también está empezando a caminar de la mano con el riego tecnificado y la energía solar. La incorporación de estos sistemas busca facilitar la presurización y distribución del agua, un aspecto especialmente relevante para ampliar la producción en nuevas zonas.

La apuesta, en definitiva, apunta a mirar el coco más allá de una fruta de consumo cotidiano. El cultivo puede convertirse en una cadena productiva, con espacio para la producción, la transformación, la tecnología y la comercialización de derivados, mientras el país busca nuevas formas de aprovechar su territorio agrícola.