Monseñor tronó en contra de los excesos de horarios en clubes o discotecas nocturnas y fiestas con orquestas, «los higüeyanos bailan demasiado».
Panorama Nacional. El Monseñor Obispo de la Diócesis La Altagracia, Jesús Castro, llamó este domingo a los empresarios y millonarios higüeyanos, de buena fe, a desprenderse de sus recursos y tierras ganaderas para apoyar la educación regional y habilitar escuelas para que los niños y las niñas, los adolescentes y los jóvenes no se queden sin cupos, una estrategia de apoyo a la educación.
El llamado de Castro fue hecho en el marco de la Misa Solemne y el Te Deum para conmemorar el 163 Aniversario de la Restauración de la República, la cual tomó como paradigma de la estirpe dominicana y del patriotismo como una muestra del sacrificio humano y nacional del prócer Gregorio Luperón, “un gran hombre que nos restauró de otra esclavitud, y por eso logramos la segunda liberación o etapa de la libertad”. Con su espada afilada y con mirada que cuestionaba y un corazón patriótico.
“Yo sé que la maestra, directora regional, está realizando un esfuerzo sobrehumano, pero, ella no es rica ni millonaria, son los ricos y millonarios que tienen, los emprendedores, aquellos que cuando miran una finca se le vas la mirada y nada más ven reses, vacas y toros. Que se desprendan de un lugarcito para ubicar a 40 muchachos”, llamó la máxima autoridad católica en La Altagracia.


El obispo declaró que: “Yo no tengo nada y he ubicado a 200 muchachos y no tengo nada. Por eso, si ustedes tienen un lugar vacío y les falta para educación, ofrezcan ese lugar”, durante su misa de cierre de las patronales dedicas a Nuestra Señora La Altagracia. Expresó que se deje de lado la teoría para que ningún estudiante dominicano se quedé sin el pan de la enseñanza y del aprendizaje.
Dijo que se debe trasladar la Restauración al mundo contemporáneo. Donó al Colegio Hugo Polanco Brito un importante capital que era destinado para su retiro de adulto mayor, el cual va en fase de terminación para el año lectivo 2026-2027, «el que da recibe y en multiplicación.
Los higüeyanos bailan demasiado
Asimismo, un segundo elemento valorado por monseñor Castro fue el desborde de fiesta y orquesta con horarios extendidos hasta las 4:00 de la mañana, sin dejar de lado que el higüeyano es trabajador, “me están diciendo que los higüeyanos están bailando demasiado, que no se descuiden con tanto bailar”.
“Póngase a trabajar y no se descuiden con su finca y su ganado, porque vendrán unos ladrones y le dejarán solamente el cuero y la cara. Cuiden y no se descuiden de lo que ustedes son, de su origen, la ganadería. Tenemos que restaurarnos en ese sentido. Tener una buena carnicería, un procesador de carnes aquí en Higüey”, tronó el religioso.
A su vez, les recomendó arriesgar a la inversión de capital y no tener miedo, pues, si establecen una procesadora de carnes se lo están ganando los mismos ganaderos, “inviertan ustedes que es tan necesario, queridos higüeyanos que tanto aprecio, pero, les tengo que tirar su consejito en cierta ocasión”.


A las autoridades
Aprovechó el escenario restaurador para recordarle a las autoridades de la administración pública y al Gobierno que Higüey y sus demarcaciones necesita agua para sus actividades básicas, domésticas y de producción, que llegue el agua potable “con cierta dignidad”.
“Aquí lo que hay que construir es un verdadero medio donde haya agua suficiente y un pozo de agua que llegue a todos los lugares, a todos los rincones de Higüey. Aquí hay más de 500 pozos solo en el pueblo, es un peligro a nivel de la movilidad de la tierra. Pedirles a las autoridades competentes que Higüey necesita bañarse en la mañana, la tarde y la noche, en su baño, en grandes cantidades”, sostuvo.


El discurso de Jesús Castro
La figura de Monseñor Jesús Castro Marte (Obispo de la Diócesis de Nuestra Señora de la Altagracia desde 2020 y vicepresidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano) se ha consolidado como un referente de opinión dentro y fuera del ámbito eclesiástico dominicano.
Su estilo se aleja del dogmatismo abstracto para asentarse en una comunicación incisiva, contemporánea y de alto impacto público.
Naturaleza y rasgos del discurso
Profetismo Social y Ética Pública. Su oratoria no se limita al templo; utiliza la tribuna homilética para auditar el poder político y social. Su célebre frase “los servidores públicos son para servir al país, no para buscar lucro” sintetiza su línea de fiscalización ética sobre la transparencia, el manejo de los fondos estatales y el combate a la corrupción.


Lenguaje directo y uso de plataformas digitales. A diferencia de discursos eclesiales tradicionales más pausados, Castro Marte emplea un tono directo, tajante y conciso. Ha integrado las redes sociales (especialmente X/Twitter) y los medios masivos como extensiones de su cátedra episcopal, reaccionando en tiempo real a temas de coyuntura nacional.
Conciliación vs. confrontación constructiva. Mantiene una dualidad discursiva: por un lado, hace llamados vehementes al diálogo nacional, la gobernabilidad y el consenso; por el otro, condena tajantemente el «vacío de autoridad», la impunidad y la falta de respuesta institucional ante los males comunitarios.


Enfoques centrales de su mensaje
Dignidad del servidor público y bien común: insiste en que la política y la administración pública son vocaciones de servicio. Exige a los empresarios salarios justos y protección social para cerrar las brechas de desigualdad.
Defensa de los marginados y justicia social: su discurso enfatiza constantemente a los sectores vulnerables (pobres, privados de libertad con prisión preventiva prolongada, víctimas de violencia o adicciones).
Institucionalidad y orden social: advierte de manera crítica sobre las consecuencias del desorden urbano, el microtráfico, la violencia y la erosión del principio de autoridad.
Pastoral de la esperanza: en festividades litúrgicas (como en la Semana Santa o en la fiesta altagraciana), articula un mensaje de resiliencia, destacando la fe popular del dominicano humilde como motor de superación.


Labor pastoral y social en La Altagracia (Higüey)
Al asumir la Diócesis de La Altagracia en 2020 (sucediendo a Nicanor Peña), su gestión se ha caracterizado por:
Dinamización del santuario mariano: ha proyectado la Basílica de Higüey no solo como un centro de peregrinación nacional, sino como un foro ético desde donde se envían mensajes de peso institucional al Estado dominicano.
Acompañamiento a la región este: ha abogado permanentemente por el equilibrio entre el desarrollo turístico masivo de la zona (Punta Cana-Bávaro) y el desarrollo humano digno de las comunidades locales, señalando las carencias en infraestructuras y servicios comunitarios en Higüey y municipios aledaños.
Cercanía comunal: promueve una labor de contacto directo con los movimientos laicales, los campesinos de la región y la atención a personas de escasos recursos.





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