SANTO DOMINGO. – El comunicador y empresario Aquiles Jiménez fue detenido la tarde de este martes en un restaurante ubicado en el Distrito Nacional, según confirmaron fuentes vinculadas a la investigación.
Aunque las autoridades aún no han emitido una versión oficial sobre los motivos de su detención, el nombre de Jiménez ha estado envuelto en una serie de controversias legales que lo han mantenido en el foco mediático en los últimos meses.
Jiménez, quien funge como director de operaciones de la empresa de seguridad Aurix S.A.S., ha sido objeto de varias querellas judiciales, entre ellas su mención en la Operación Camaleón, una investigación liderada por el Ministerio Público sobre presuntas irregularidades en el proyecto de modernización de los semáforos del Gran Santo Domingo. En ese expediente, fue señalado como receptor de transferencias millonarias, aunque posteriormente fue desvinculado formalmente del proceso judicial.
El pasado mes de junio, la viceministra de Medio Ambiente, Milagros De Camps Germán, presentó una querella en su contra, alegando difamación y chantaje a través de medios digitales. La funcionaria acusa a Jiménez de divulgar imágenes alteradas de su hija menor de edad, un contenido que se viralizó rápidamente en redes sociales.
No es la única figura pública que ha tomado acciones legales contra el comunicador. Reconocidos periodistas como Marino Zapete, Edith Febles, Altagracia Salazar y Mariasela Álvarez también lo han demandado por supuestos comentarios difamatorios vertidos en espacios de difusión masiva. Incluso, en el pasado, una sentencia lo condenó a prisión por difamar al entonces ministro de Vivienda, Carlos Bonilla.
Además, su historial incluye menciones en investigaciones vinculadas a César Emilio Peralta, alias “César el Abusador”, aunque sin imputación formal en su contra.
Jiménez presuntamente ha utilizado sus plataformas digitales para lanzar acusaciones contra políticos y figuras públicas, lo que ha dividido a la opinión pública entre quienes lo ven como un denunciante temerario y quienes lo consideran un provocador que cruza los límites legales.