Bogotá, Colombia.- El estrés, el trauma y el agotamiento que enfrentan los periodistas durante su labor pueden convertirse en factores que limiten el ejercicio de la profesión y deriven en una forma de censura silenciosa. Así lo advirtió Bruce Shapiro, director ejecutivo del Global Center for Journalism & Trauma, durante el taller «Censura silenciosa: Trauma, agotamiento y libertad de prensa», donde destacó la importancia de cuidar la salud mental para preservar la calidad y la independencia del trabajo periodístico.
Con más de cuatro décadas de experiencia en el periodismo, Shapiro explicó que quienes ejercen esta profesión son «testigos» de acontecimientos que marcan profundamente la vida de las personas. Asesinatos, conflictos armados, desastres y otras coberturas de alto impacto forman parte del trabajo cotidiano de muchos reporteros, una realidad que, lejos del sensacionalismo, responde a la responsabilidad de documentar hechos de interés público.
Sin embargo, esa exposición constante a la violencia y al sufrimiento puede tener consecuencias.
El expositor señaló que el estrés periodístico no solo conduce al agotamiento físico y emocional, sino que también puede afectar habilidades esenciales para el ejercicio de la profesión, como la concentración, la toma de decisiones y la capacidad de afrontar coberturas complejas.
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El especialista explicó que el trauma puede surgir tanto por presenciar escenas impactantes como por la exposición continua a imágenes explícitas o situaciones que confrontan los valores y emociones del periodista. Además, recordó que el estrés tiene dimensiones psicológicas, biológicas y sociales, por lo que sus efectos trascienden el ámbito laboral.
En ese contexto, advirtió que descuidar la salud mental puede derivar en una forma de censura silenciosa.
“Cuando el agotamiento se acumula, algunos periodistas pueden evitar determinadas coberturas, limitar las preguntas difíciles o alejarse de temas sensibles para protegerse del desgaste emocional. Aunque esa decisión no provenga de una orden externa, termina afectando el derecho de la ciudadanía a recibir información completa y oportuna”, precisó.
Como parte de las estrategias de autocuidado, Shapiro recomendó incorporar pausas mentales durante la jornada, caminar algunos minutos y realizar ejercicios sencillos de respiración. También sugirió observar una imagen que genere bienestar mientras se respira profundamente tres veces para ayudar a reducir los niveles de estrés.
El descanso también ocupa un lugar central. Dormir poco incrementa el estrés y dificulta la recuperación emocional, señaló el expositor. Por ello, aconsejó limitar el uso del teléfono celular antes de dormir, desactivar notificaciones innecesarias y, si surge la necesidad de anotar alguna idea, hacerlo en papel en lugar de recurrir al dispositivo móvil, cuya luz y actividad mantienen al cerebro en estado de alerta.
Respecto a los ataques en redes sociales, indicó que deben asumirse con seriedad y no enfrentarse en aislamiento. Compartir esas experiencias con otros integrantes del medio puede convertirse en una forma de apoyo emocional. Como práctica personal, comentó que suele leer ficción por las noches para desconectarse del flujo constante de información y de las redes sociales.
Shapiro también enfatizó la importancia de comprender que las fuentes informativas pueden estar atravesando situaciones traumáticas. En esos casos, dijo, los periodistas deben establecer límites claros durante las entrevistas para evitar revictimizar a las personas y, al mismo tiempo, proteger su propio bienestar emocional.
Finalmente, hizo un llamado a que las salas de redacción promuevan una cultura del autocuidado y a que los periodistas aprendan a reconocer sus propios límites. Reducir las cargas cuando sea necesario y hablar abiertamente sobre el impacto emocional del oficio no solo fortalece la salud mental de quienes informan, sino que también contribuye a preservar un periodismo libre, capaz de contar las historias que la sociedad necesita conocer sin que el miedo, el agotamiento o el trauma terminen imponiendo una censura silenciosa.




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