Los cadáveres de ocho personas fueron encontrados en una fosa en el sector El Carbón, en el cantón Pucará, provincia de Azuay. El hallazgo se produjo en una zona de difícil acceso, junto a una presunta mina ilegal.
Las víctimas son siete hombres y una mujer y sus cuerpos presentaban huellas de violencia, según información preliminar conocida este domingo 9 de agosto de 2026. Al menos cuatro de los fallecidos serían habitantes de la localidad, en donde hay actividad de minería ilegal.
Los cadáveres decapitados fueron hallados en Azuay
Las autoridades provinciales aún no han presentado un informe oficial sobre las circunstancias de las muertes. Sin embargo, el alcalde de Pucará, Adrián Berrezueta, se pronunció sobre el caso, expresó su solidaridad con las familias de las víctimas y ofreció colaboración para los sepelios.
Familiares alertaron sobre la desaparición
El caso comenzó a conocerse la mañana del sábado 8 de agosto. Familiares de personas que presuntamente trabajaban en una mina del sector El Carbón, cerca del caserío Huasipamba-Mirador, alertaron que habían perdido contacto con sus allegados.
Según los primeros reportes, las comunicaciones se interrumpieron desde el miércoles 5 de agosto. Las autoridades locales trasladaron la alerta a las instituciones provinciales y se organizó un operativo para ingresar a la zona.
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Policías, militares y unidades especializadas se desplazaron desde el centro cantonal hacia el lugar. El trayecto hasta la zona minera puede tomar alrededor de dos horas debido a las condiciones de acceso.
Dos vehículos fueron encontrados incinerados
Los primeros equipos que ingresaron al sector encontraron un vehículo incinerado durante el recorrido. Posteriormente localizaron otro automotor quemado en las inmediaciones de la mina.
En el lugar también detectaron una zona con tierra aparentemente removida. Al revisar ese espacio fueron encontrados los ocho cadáveres.
La recuperación de los cuerpos requirió la movilización de aproximadamente 120 personas, entre miembros de la Policía Nacional, Fuerzas Armadas, unidades especializadas y otros organismos.
Los cadáveres fueron trasladados hasta el centro forense de Cuenca, donde se realizarán las autopsias y los procedimientos de identificación correspondientes.
Las investigaciones deberán establecer las identidades de todas las víctimas, las causas de sus muertes y determinar qué ocurrió en la zona minera antes del hallazgo.




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