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El puente que iba a durar tres meses cumple 28 años: ¿habrá noticias del basculante antes de que termine 2026?

Panorama Nacional. Hay infraestructuras que terminan contando la historia de un país. No por su belleza, ni por la tecnología con la que fueron construidas, sino porque sobreviven mucho más tiempo del que alguien imaginó. El puente flotante sobre el río Ozama es una de ellas.

Fue instalado en 1998 como una solución provisional. Su misión era sencilla: aliviar el tránsito entre el Distrito Nacional y Santo Domingo Este mientras se ejecutaban importantes trabajos viales, entre ellos la construcción del puente Juan Bosch y el cierre temporal del puente Duarte para sustituir su cableado.

La idea era que permaneciera apenas tres meses. Han pasado 28 años.

Lo que nació como una medida de emergencia terminó convirtiéndose en una de las conexiones más importantes entre ambas orillas del Ozama. Cada día, miles de vehículos cruzan una estructura formada por dos barcazas metálicas unidas con una plataforma asfaltada de seis carriles que, pese a su carácter temporal, continúa soportando una parte significativa de la movilidad del Gran Santo Domingo.

Su importancia queda en evidencia cada vez que deja de operar para permitir el paso de embarcaciones. Bastan unos minutos de cierre para que el tránsito se desplace hacia los demás puentes sobre el Ozama y el congestionamiento se multiplique.

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Durante años, distintos gobiernos han reconocido que la solución definitiva pasa por sustituir el viejo puente flotante por un puente basculante. Los anuncios, sin embargo, se han repetido más que los avances.

Veamos:

En 2017 se informó sobre la intención de adquirir una nueva barcaza. La operación nunca se concretó.

En 2020 se presentó la propuesta de construir un puente basculante más amplio, con un tramo levadizo para permitir el paso de barcos. La obra tampoco comenzó.

En 2023, el presidente Luis Abinader anunció que el proyecto sería financiado con recursos obtenidos tras la renegociación del contrato con Aerodom. Posteriormente, esos fondos fueron destinados a otros proyectos.

Ya en febrero de 2025 el Gobierno convocó una licitación pública internacional para desarrollar la nueva estructura. Las embajadas dominicanas difundieron la convocatoria en distintos países con el propósito de atraer empresas especializadas.

Meses después, en agosto de ese mismo año, el presidente Abinader volvió a referirse al proyecto y aseguró que la solución definitiva para el puente flotante se encontraba en fase de diseño.

Explicó que el nuevo puente basculante uniría la avenida Francisco Alberto Caamaño Deñó con la avenida España, en Villa Duarte, sustituyendo la estructura provisional que permanece en funcionamiento desde finales de los años noventa.

Las declaraciones más recientes sobre el tema llegaron en abril de 2026.

El ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella, reveló que el proceso de licitación enfrentaba dificultades debido a la escasa participación de empresas con experiencia en este tipo de infraestructura.

Explicó que incluso una licitación previa para la supervisión del proyecto fue declarada desierta por falta de oferentes y que el ministerio había iniciado gestiones, incluso a través de embajadas, para atraer compañías de países como Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Alemania, Suecia y España, donde existen estructuras similares.

El funcionario recordó que un puente basculante no es una obra convencional. Su complejidad radica, principalmente, en el sistema mecánico que permite elevar el tramo central para el paso de embarcaciones, una tecnología que reduce considerablemente la cantidad de empresas capaces de diseñarlo y construirlo.

Según las informaciones oficiales, la consultoría del proyecto tendría un presupuesto base de RD$288.9 millones, mientras que la construcción del puente requeriría una inversión superior a RD$4,500 millones. Desde aquellas declaraciones, el proyecto ha vuelto al silencio.

No se han informado nuevos avances sobre la licitación, la selección de una empresa o el inicio de los trabajos de una obra llamada a sustituir una estructura que hace casi tres décadas debía ser apenas una solución temporal.

Mientras tanto, el viejo puente flotante sigue haciendo el mismo trabajo para el que fue instalado en 1998.

La diferencia es que ahora no sostiene solo el paso de vehículos. También carga el peso de una promesa que ha atravesado varias administraciones sin convertirse en realidad.

 ¿Habrá noticias del puente basculante antes de que concluya 2026 o este proyecto terminará sumándose a las obras anunciadas cuya ejecución continúa esperando?