El Real Madrid no admite remontadas en Liga de Campeones
LONDRES.- Después de una semana de que se escuchara la palabra remontada en centenar de ocasiones en Mánchester, al City le duró la esperanza veinte minutos. Lo que tardó Bernardo Silva en inmolar a su equipo tapando con el brazo un disparo de Vinícius Júnior en la línea de gol. Expulsado, penalti para el Real Madrid convertido por el brasileño y clasificación a cuartos de final con mucho menos sufrimiento del esperado (1-2).
Mientras el Madrid saboreaba los cuartos y otro triunfo en el Etihad, Pep Guardiola perdía los papeles después de ver cómo todo su plan se desmoronaba con apenas veinte minutos en el marcador. Bernardo acababa de sufrir la primera expulsión de su carrera deportiva, concedió un penalti al Real Madrid, que esta vez Vinícius no falló, y obligó a su equipo a una quimera, remontar cuatro goles en contra con un jugador menos.
Se desgañitaba y sonreía irónicamente el técnico de Sampedor con el cuarto árbitro al tiempo que era amonestado por su conducta. La gran remontada que ansiaba Mánchester y que faltaba en el extenso palmarés de Guardiola se acababa de esfumar.
Y eso que el City hizo méritos para cumplir con ese cliché de que las remontadas comienzan con un gol tempranero. Después de un fallo de Fede Valverde delante de Gianluigi Donnarumma en el primer minuto, el City dispuso de tres ocasiones en cinco minutos para adelantarse: un disparo de Rayan Cherki al cuerpo de Courtois, una parada del belga a Rodrigo Hernández y un remate de Reijnders que tapó la defensa.
Se merecía el gol que encendiera los ánimos el City, pero a la contra, la tan temida arma por Guardiola, la eliminatoria se terminó. Vinícius corrió por la banda, agotó a Matheus Nunes y estrelló el balón en el palo. El rechace lo recogió Arda Güler, que buscó un centro para el brasileño. A la segunda, bajó el balón y probó con la zurda. En la línea de gol despejó Bernardo haciendo una ‘zamorana’. Puso los brazos en la espalda y sacó el codo.
La única duda que tenía Clément Turpin para pitar el penalti era si había fuera de juego en la salida de Vinícius. Cuando comprobó que no, fue al monitor, pitó el penalti y expulsó a Bernardo.
Se resarció desde los once metros Vinícius, olvidando el penalti fallado de la ida y dio comienzo a un escenario que pocos madridistas esperaban. Era el minuto 25 y la afición blanca alternaba el «Somos los Reyes de Europa» y el «Así, así, así gana el Madrid» con los «olés» cada vez que su equipo tocaba la pelota.
Guardiola se hundía en el banquillo. Tanta remontada, tanta épica, para que al final se hiciera verdad la frase que pronunciaba el comentarista de la televisión británica cuando comenzaba el encuentro. «El Real Madrid es una bestia diferente en primavera».
Este contexto relajó al Madrid, que permitió un gol de Haaland antes del descanso, pero ese impulso de ánimo no fue suficiente para que el City, con uno menos, fuera capaz de poner en apuros la clasificación a cuartos de los blancos.
Los de Álvaro Arbeloa, elogiado continuamente por la grada, siempre dieron la impresión de que podrían conseguir algún gol si así se lo proponían o si el partido lo requería. Llegaban con bastante sencillez a la portería de Donnarumma, mientras que cuando el City conseguía marcar, lo hacía en fuera de juego. Así se invalidó un tanto a Doku y otro a Marmoush.
Y con el City vencido, ya en la lona, Vinícius empujó a puerta el 1-2 y conquistó de nuevo el Etihad Stadium.
La única mala noticia llegó en su propia portería, cuando al descanso Thibaut Courtois pidió el cambio. El belga se hizo daño en el aductor y tuvo que dejar su lugar a Andriy Lunin, que cumplió cuando tuvo que intervenir.
Pese a este inconveniente, el Madrid se marcha reforzado de Mánchester. Esta eliminatoria puede cambiar el rumbo de la temporada de un equipo que llegará a abril vivo en la liga y en la Champions, con una más que posible eliminatoria de cuartos ante el Bayern de Múnich.
El City, por su parte, perdió virtualmente la Premier el pasado sábado y ahora se queda fuera de la Champions. Con la Copa de la Liga y la FA Cup como únicos alicientes, Guardiola se asoma a una segunda temporada en blanco. Quizás su última en el City.


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