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Erdwin Olivares al frente del COE: ante la complicada tarea de superar al maestro

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Santo Domingo.– El cambio de dirección en el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) no representa la llegada de un funcionario desconocido para la institución. Con la designación de Erdwin Robert Olivares Luciano como director, el Gobierno coloca al frente del organismo a un funcionario con más de dos décadas de experiencia directa en la coordinación de emergencias y gestión de riesgos.

Su principal desafío no será conocer cómo funciona el COE, sino demostrar cómo puede conducirlo ante amenazas cada vez más complejas y mantener la imagen de una institución con elevada credibilidad, gracias al papel que jugó el ahora director del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT), el mayor general retirado Juan Manuel Méndez García.

El presidente Luis Abinader dispuso el nombramiento mediante el Decreto 551-26, dentro de una reorganización que lleva al mayor general retirado Juan Manuel Méndez García a la dirección del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT) y coloca a Carlos Manuel Paulino Cárdenas al frente de la Defensa Civil.

Olivares llega a la dirección con una trayectoria estrechamente vinculada a la gestión de riesgos. Ingresó al COE en febrero de 1999 y durante años se desempeñó como subdirector y jefe de Operaciones. Su experiencia también incluye trabajos en la Defensa Civil y la Cruz Roja Dominicana, así como participación en procesos de evaluación, coordinación y capacitación para la respuesta ante desastres.

Su designación como subdirector de Operaciones quedó formalizada mediante el Decreto 64-10, del 6 de febrero de 2010, por lo que llega a la máxima responsabilidad del organismo después de más de 16 años ocupando una posición clave en su estructura operativa.

La herencia de Juan Manuel Méndez

Olivares recibe un COE cuya imagen pública está estrechamente ligada a Juan Manuel Méndez, quien dirigió la institución durante más de dos décadas y se convirtió en una de las principales voces del país durante huracanes, tormentas, terremotos, accidentes y otras situaciones de emergencia.

Durante ese período, el organismo fortaleció su papel como centro de coordinación entre las instituciones que integran el Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Respuesta.

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Más que actuar como un cuerpo de rescate por sí mismo, el COE tiene como función fundamental coordinar y articular la respuesta de las distintas instituciones cuando una emergencia supera las capacidades locales.

Esa es una de las principales herencias que recibe Olivares: una estructura cuya fortaleza depende de lograr que múltiples organismos actúen de manera coordinada.

De Operaciones a la dirección

La principal ventaja del nuevo director es su conocimiento operacional.

Olivares ha participado durante años en ejercicios, contingencias y procesos de coordinación interinstitucional.

En 2024 encabezó acciones del plan de operaciones de emergencia preparado para Pedernales ante el inicio de las operaciones de cruceros en Cabo Rojo, con la participación de organismos como Obras Públicas, 9-1-1, Fuerzas Armadas, Ministerio de Turismo, Policía Nacional y POLITUR.

En abril de 2026 también figuraba como subdirector del COE durante la coordinación del operativo preventivo de Semana Santa en Boca Chica.

Su experiencia incluye además procesos de cooperación y capacitación internacional. En 2023 participó en la explicación a funcionarios colombianos de la estructura dominicana de coordinación, planificación y respuesta ante emergencias y temporada ciclónica.

Todo esto convierte su designación en una apuesta por la continuidad técnica.

Sin embargo, dirigir Operaciones y dirigir el COE son responsabilidades diferentes.

Desde la dirección tendrá que sumar a su experiencia operacional la planificación estratégica, el manejo institucional, la coordinación interinstitucional, la tecnología, la cooperación internacional y la comunicación pública durante situaciones de alta presión.

El reto de la comunicación

Uno de los principales activos que deberá preservar será la credibilidad de las alertas.

Una advertencia del COE puede implicar evacuaciones preventivas, suspensión de actividades y movilización de organismos de socorro.

Comunicar demasiado tarde puede tener consecuencias, pero emitir alertas de manera reiterada sin una adecuada valoración del riesgo también puede provocar que la población pierda sensibilidad ante los llamados de las autoridades.

La comunicación del riesgo será, por tanto, una pieza fundamental de la nueva gestión.

Un país expuesto a múltiples amenazas

Olivares asume el cargo en un país expuesto permanentemente a fenómenos hidrometeorológicos.

Cada temporada ciclónica pone a prueba la capacidad de anticipación y respuesta del Estado. Pero el desafío ya no se limita al paso directo de un huracán.

Lluvias intensas en períodos cortos, inundaciones repentinas, deslizamientos, crecidas de ríos y daños a infraestructuras pueden generar emergencias incluso sin que un ciclón toque directamente territorio dominicano.

Esto obliga a fortalecer el uso de información meteorológica, sistemas de alerta temprana, mapas de riesgo y herramientas tecnológicas que permitan convertir los pronósticos en decisiones operativas.

El terremoto, una amenaza latente

Otro de los grandes desafíos es la preparación ante un terremoto de gran magnitud.

A diferencia de un huracán, un sismo importante no ofrece días de preparación inmediata. La capacidad de respuesta dependerá de lo realizado previamente: simulacros, rutas de evacuación, comunicaciones, coordinación hospitalaria, búsqueda y rescate, evaluación de estructuras y preparación de la población.

El COE ha desarrollado ejercicios de evacuación y en noviembre de 2025 participó en el Simulacro Nacional de Evacuación por Terremoto, en cuya coordinación también estuvo involucrado Olivares.

El reto será convertir esa preparación en una política permanente y no limitarla a ejercicios puntuales.

Ciudades más complejas, emergencias más difíciles

El crecimiento urbano también plantea nuevos desafíos.

Una emergencia en una zona densamente poblada puede requerir de manera simultánea bomberos, ambulancias, Policía, Fuerzas Armadas, hospitales, autoridades municipales, organismos de rescate y equipos especializados.

Además, las emergencias que enfrenta el país no son únicamente de origen natural.

Incendios de grandes dimensiones, accidentes colectivos, colapsos estructurales y otros eventos súbitos pueden generar escenarios de alta complejidad.

Tras la tragedia ocurrida en la discoteca Jet Set, en abril de 2025, Méndez reveló que había solicitado ser relevado del COE y señaló a Olivares como su candidato ideal para sucederlo. En aquella ocasión también destacó que su entonces subdirector de Operaciones se encontraba en el lugar antes de su llegada.

Un año después, aquella referencia adquiere otra dimensión con el relevo que finalmente se produjo.

Carlos Paulino y la nueva configuración

El cambio también coloca a otro funcionario con experiencia dentro del COE en una posición estratégica.

Carlos Manuel Paulino Cárdenas, designado al frente de la Defensa Civil, ocupaba responsabilidades de planificación dentro del Centro de Operaciones de Emergencias y cuenta con una trayectoria de dos décadas vinculada a la gestión de riesgos.

La nueva configuración coloca, por tanto, a dos funcionarios con experiencia dentro del sistema al frente de instituciones fundamentales para la respuesta nacional.

La coordinación entre ambos será determinante.

Mientras el COE articula la respuesta de las instituciones durante una emergencia, la Defensa Civil cuenta con una amplia estructura territorial, personal de respuesta y voluntariado.

Una transición con pocas excusas para improvisar

Olivares no recibe una institución que tenga que comenzar desde cero.

Recibe protocolos desarrollados durante años, relaciones con organismos nacionales e internacionales, experiencia acumulada en múltiples emergencias y un equipo técnico del que él mismo ha formado parte.

También recibe expectativas elevadas.

Su antecesor permaneció durante más de dos décadas asociado al COE y convirtió su figura en parte de la identidad pública del organismo. El reto de Olivares será construir un liderazgo propio sin perder aquello que ha funcionado.

Pero el mayor desafío puede estar en un cambio menos visible: lograr que el éxito de la gestión de emergencias no se mida solamente por la rapidez con que los organismos reaccionan después de una tragedia, sino también por la capacidad de evitar pérdidas antes de que esta ocurra.

Olivares conoce las operaciones, los organismos y los mecanismos de respuesta. Conoce el COE desde dentro.

Ahora tendrá que demostrar que también puede conducir su evolución.

Porque al ocupar la dirección del Centro de Operaciones de Emergencias no solo asume el puesto dejado por Juan Manuel Méndez. Recibe la responsabilidad de llevar una institución consolidada hacia una etapa en la que anticipar, prevenir y reducir riesgos será tan importante como responder.