Panorama Nacionales. El comunicador y empresario Francisco Tavares llamó a periodistas, medios digitales, creadores de contenido, empresarios y ciudadanos a asumir un compromiso ético frente a los desafíos que plantean la desinformación, la posverdad y el uso de la inteligencia artificial, durante su participación en la conferencia “Ética comunicacional en la Restauración republicana”, organizada por la Asociación Dominicana de Medios Digitales.
Tavares sostuvo que la comunicación crítica constituye un elemento indispensable para la democracia, pero advirtió que la libertad de expresión debe ejercerse con responsabilidad y sin vulnerar el buen nombre y la reputación de terceros.
“La democracia no es posible sin el ejercicio de la comunicación crítica”, afirmó, al defender el papel de los medios como espacios de auditoría social y cuestionamiento a las autoridades cuando incumplen sus responsabilidades.
Explicó que el periodismo y la comunicación deben partir de un compromiso ético basado en hechos comprobables, por lo que una denuncia debe estar fundamentada y no puede utilizarse para crear artificialmente una problemática.
A su juicio, la función de los medios no es solucionar los problemas de la sociedad, sino denunciarlos para que quienes tienen la responsabilidad de gobernar o administrar recursos públicos respondan ante la ciudadanía.
Tavares también abordó la relación entre publicidad y credibilidad, al señalar que los anunciantes no compran el criterio ni la conciencia de los comunicadores.
“La publicidad no está comprando al profesional”, expresó, al considerar que un comunicador que recibe una denuncia sobre una empresa debe verificarla y, si existen fundamentos, hacerla pública, aunque esto pueda provocar la pérdida de un anunciante.
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En ese sentido, afirmó que la credibilidad constituye el principal capital de un periodista, medio o creador de contenido, por encima de los ingresos provenientes de la publicidad.
Durante su exposición, Tavares recurrió además a un dilema ético para explicar que la ética no debe entenderse como un concepto abstracto, sino como una herramienta para tomar decisiones en situaciones complejas. Planteó el caso hipotético de un médico cuyo único hijo es asesinado por un delincuente y que posteriormente debe atender de emergencia al mismo criminal.
Para el comunicador, el ejercicio permite comprender que los principios éticos deben mantenerse incluso frente a circunstancias emocionalmente difíciles, pues las responsabilidades profesionales no pueden quedar subordinadas a los intereses o sentimientos personales.
Otro de los ejes de su intervención fue la posverdad, fenómeno que, según explicó, ha cambiado la manera en que la sociedad enfrenta la mentira y la información falsa.
Tavares advirtió que actualmente una afirmación falsa puede mantenerse en el debate público cuando es aceptada y repetida por una comunidad, aun cuando existan datos que demuestren lo contrario. En este escenario, consideró especialmente preocupante que los ciudadanos reconozcan la existencia de desinformación en las redes sociales y, al mismo tiempo, continúen utilizándolas como una de sus principales fuentes de información.
También alertó sobre el deterioro de la confianza en periodistas y medios de comunicación, señalando que recuperar esa credibilidad constituye uno de los principales desafíos del sector.
“Mi mayor miedo es pasarme los próximos 20 o 30 años de vida útil haciendo lo mismo, denunciando los mismos problemas”, manifestó Tavares, al expresar su deseo de que la comunicación contribuya también a una sociedad donde los problemas denunciados puedan ser solucionados.
Como parte de sus propuestas, planteó la creación de una alianza gremial de verificación de datos integrada por medios de comunicación, universidades y organizaciones de la sociedad civil, con el propósito de fortalecer el fact-checking y ofrecer a periodistas y ciudadanos una fuente confiable para comprobar informaciones.
Asimismo, propuso establecer un código ético para el uso de la inteligencia artificial que permita identificar contenidos falsos generados mediante esta tecnología, incluidos deepfakes, videos e imágenes manipuladas.
A esto agregó la creación de un programa de alfabetización mediática e informacional dirigido a estudiantes desde el nivel secundario hasta las universidades, así como un observatorio ciudadano dedicado a dar seguimiento a la desinformación política, electoral y mediática.
Al concluir, Tavares vinculó estos desafíos con el espíritu de la Restauración dominicana y sostuvo que la defensa de la soberanía y la institucionalidad también debe librarse hoy en el terreno de la información.
“Esa es, en definitiva, la ética comunicacional que nos toca restaurar, no como un ideal abstracto, sino como una práctica diaria verificable y exigente”, afirmó.
El comunicador consideró que enfrentar la posverdad y la desinformación requiere la participación conjunta de periodistas, empresarios, plataformas y ciudadanos, destacando que la responsabilidad comienza por verificar antes de publicar y aprender a dudar antes de compartir.



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