Santo Domingo – La reciente entrega del programa de investigación de la periodista Nuria Piera ha provocado un intenso debate en los medios de comunicación, centrándose en esta ocasión en la pastora Yesenia Then y su esposo, Joan Bonilla. El reportaje, que forma parte de la serie «Los Influencers de la Fe», analiza el crecimiento económico del ministerio y el entramado de negocios vinculados a la pareja.
Uno de los puntos más destacados en el análisis mediático ha sido el cambio de postura del periodista Hansel García. En intervenciones anteriores, García se mostró sumamente crítico con el trabajo de Piera, calificando el primer reportaje de la serie como «vacío» y excesivamente enfocado en «la estética de los cristianos». Según analista del programa Esto No es Radio Show, en aquel inicio Nuria se limitó a cuestionar aspectos superficiales como la vestimenta o el peinado de los pastores. Sin embargo, tras la emisión del reportaje sobre Yesenia Then, García ha modificado su juicio:
«Así como, repito, como critiqué a Nuria en el primer reportaje… ahora en este reportaje yo se la doy a Nuria Piera… y se la compro… porque ahora ella está enfilando a una investigación»,. El periodista subraya que, aunque persisten ciertos «aderezos estéticos», el enfoque actual tiene sustancia al cuestionar el origen y destino del diezmo y las donaciones que ingresan a la iglesia.
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El panel de discusión no solo se centró en la figura de la pastora Yesenia Then, sino que profundizó en la problemática del régimen impositivo de las instituciones religiosas en la República Dominicana. El abogado y panelista, José martínez Brito planteó que, si bien es lícito poseer empresas y generar riqueza, existe una delgada línea ética cuando estos negocios se benefician de las exenciones de impuestos destinadas a organizaciones sin fines de lucro.
Los panelistas destacaron varios puntos críticos:
- Desigualdad impositiva: Se cuestionó que emprendimientos como librerías, tiendas de ropa o restaurantes propiedad de ministerios no paguen los mismos impuestos que un ciudadano común. «Aquí vamos a pagar impuestos todos o no los paga nadie», señalaron, advirtiendo que el régimen de exención no debería ser utilizado para la compra de bienes de lujo como vehículos de alta gama o carteras de miles de dólares.
- Precios de mercado y posible lavado: Se mencionó con asombro el costo de ciertos productos vinculados al ministerio, como libros de 900 pesos o platos de nachos que alcanzan los 2,000 pesos en el restaurante del esposo de la pastora. Los analistas advirtieron que reportar ventas por encima del valor de mercado es una táctica común para el lavado de dinero, aunque aclararon que no necesariamente sea el caso de Then, pero que la duda es «razonable».
- La ética del ministerio: Bajo la premisa bíblica de «A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César», el debate concluyó que la transparencia es fundamental,. Se comparó la situación con la Iglesia Católica, señalando que el celibato evita conflictos de intereses patrimoniales, mientras que en el caso de los pastores evangélicos, al tener familia, el deseo de acumular bienes para sus hijos puede generar este tipo de «emporios» económicos.
Finalmente, aunque la periodista Ana Laura López calificó el reportaje de «malicioso» por incluir testimonios de opositores doctrinales y mencionar donaciones como la de un vehículo de lujo por parte del artista El Alfa, el consenso general apunta a que la fiscalización de estos recursos es una deuda pendiente en la sociedad.
Como sentenció García: «Es válido cuestionar sobre el diezmo… usted paga lo que quiera por su salvación. No hay problema».



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