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Klaebo se confirma como el mejor de todos los tiempos al ducharse por sexta vez en oro

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SOLDA, ITALIA.- El fondista noruego Johannes Hosflot Klaebo, que en estos Juegos de Milán-Cortina d’Ampezzo (Italia) ya se había convertido en el deportista más laureado de toda la historia del olimpismo invernal, logró este sábado su undécimo oro, el sexto en la cita de la que sale como el gran triunfador, al imponerse en la prueba de los 50 kilómetros, con salida masiva y en estilo clásico, disputada en Tesero.

Klaebo, nacido en Oslo hace 29 años, ya había elevado el pasado miércoles a diez oros y una plata su propio récord histórico absoluto de trofeos en una cita invernal: el que le había arrebatado tres días antes a su compatriota Marit Bjoergen, asimismo esquiadora nórdica, que en los Juegos de PyeongChang (Corea del Sur) de 2018 lo había dejado en ocho oros, cuatro platas y tres bronces.

Este sábado se impuso en la prueba reina, que ganó, con un tiempo de dos horas, siete minutos y siete segundos, por delante de sus compatriotas Martin Loewenstrom Nyenget, que entró a 17 segundos y medio; y Emil Iversen, que, a 46, 2, capturó el bronce.

El gran triunfador de los Juegos de Milán-Cortina d’Ampezzo se había impuesto el pasado miércoles, junto a Einar Hedegart, en la prueba sprint por equipos, consiguiendo de esa forma su quinto oro; después de los que había capturado -siempre en Tesero- en el skiatlón del primer domingo, en el sprint del primer martes, el 10 kilómetros del primer viernes y el relevo 4 x 7,5 del domingo pasado.

Klaebo había igualado otro récord el pasado miércoles: el del patinador de velocidad estadounidense Eric Heiden, gran héroe, con los cinco títulos olímpicos que ganó en su país, en la cita de Lake Placid, en 1980. El único antes que él que había ganado cinco en unos mismos Juegos.

El insaciable astro nórdico

El insaciable astro nórdico, hizo buena su condición de favorito y ganó, también, los 50 kilómetros, con lo que batió el récord de Heiden, que en Lake Placid había ganado las pruebas de 500, 1.000, 1.500, 5.000 y 10.000 metros.

El español Jaume Pueyo, de 24 años y de Badalona, que compitió en sus segundos Juegos, completando una gran actuación, sobre todo en la prueba sprint por equipos, había afirmado en una entrevista con Efe nada más llegar a Tesero que el noruego «ya» era «el mejor de la historia» y que será «el mejor de todos los tiempos».

Cada tres días el tiempo le fue dando más y más la razón a Pueyo, que dentro de cuatro años regresará a unos Juegos con otra perspectiva, porque, después de instaurar la monarquía absoluta, Klaebo empezó a ejercer como auténtico tirano deportivo.

Asimismo quince veces campeón del mundo, Klaebo había llegado a Tesero apuntando a repetir la proeza lograda el año pasado en Trondheim, en los Mundiales de su país, en los que capturó seis oros.

Pulverizó todos los registros

En estos Juegos, en los que pulverizó todos los registros, sólo le quedaba uno para completar la media docena dorada. Y el sexto oro llegó este sábado, en la prueba más dura de todas. En la que ‘remó’ todo el rato con seguridad y en cabeza, junto a sus dos compatriotas, con los que, a más de 15 había dejado atrás al ruso Saveli Korostelev -quinto, al final- y al francés Victor Lovera -octavo-; antes de pegarles el decisivo ‘zarpazo’ en el momento justo.

Primero se quedó atrás Iversen. Y Nyenget aguantó hasta el último kilómetro. Exactamente hasta que así quiso el monarca absoluto. El tirano de las pistas de fondo; que pegó el arreón para ganar sin problemas su sexto oro, en una prueba que el francés Theo Schely concluyó cuarto. Klaebo es una auténtica mula.

Johannes Hosflot ya había mejorado el domingo pasado otros dos récords, de otros dos noruegos: se había convertido en el esquiador nórdico más laureado en Juegos de invierno, superando a Bjorn Daehlie -ocho oros y cuatro platas-; y en el varón más condecorado, batiendo al biatleta Ole Einar Bjoerndalen, que había ganado ocho oros, cuatro platas y dos bronces.

Bjoergen -retirada, al igual que los anteriores- había logrado la plusmarca histórica absoluto -ocho oros, cuatro platas y tres bronces- hace ocho años en PyeongChang (Corea del Sur) y, tras verse obligada a ceder ese honor a Klaebo, al menos podrá seguir presumiendo de ser la mujer con más trofeos en Juegos de invierno.

El pasado domingo, Klaebo -al que entrena su abuelo, Kare Hosflot, de 83 años-, se había sentado, en el ámbito global, en la mesa de otras leyendas, laureadas todas en Juegos Olímpicos de verano: el atleta finlandés Paavo Nurmi, la gimnasta ucraniana de la extinta Union Soviética Larisa Latynina, los nadadores estadounidenses Katie Ledecky y Mark Spitz y su compatriota el atleta Carl Lewis. Todos ellos presentaban nueve oros en su muy brillante palmarés.

El miércoles, el noruego se había ‘despedido’ de todas esas leyendas. Y en apenas seis días demostró, elevando a 31 su colección de medallas en grandes eventos, que hay que echarle de comer aparte.

Ya sólo lo supera el plusmarquista absoluto del olimpismo, Michael Phelps, el ‘tiburón de Baltimore’, que llenó de imaginaria sangre las piscinas, al ganar para Estados Unidos 23 oros, tres platas y dos bronces.

Phelps le queda muy lejos, todavía. Pero contra Klaebo más vale no apostar.