Panorama Deportivo.– La ceremonia inaugural de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 vivió uno de sus momentos más emotivos con el recorrido de la antorcha centenaria «Fulgor Caribe», un homenaje a los hombres y mujeres que han construido la historia del olimpismo dominicano durante el primer siglo de la principal cita deportiva de la región.
La llama fue encendida en la Plaza Olímpica, frente al monumento dedicado a Juan Ulises «Witche» García Saleta, considerado el padre del olimpismo dominicano. Inspirada en los vientos de Centroamérica y el Caribe y en el emblema oficial de Santo Domingo 2026, la antorcha simboliza el movimiento, la renovación y la unión de los pueblos de la región.
El recorrido comenzó con Carla R. García Muñoz, nieta de Witche García Saleta, quien recibió la llama de manos de los hijos del dirigente deportivo.
Durante la ceremonia se resaltó la visión de García Saleta, impulsor del movimiento olímpico nacional y uno de los principales gestores del desarrollo del deporte organizado en el país.
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La antorcha pasó luego a los familiares de Enrique «Enriquito» Triple Marín, representados por su nieta Aida García Ripley. Su legado fue recordado por su contribución, junto a Witche García Saleta y Virgilio Travieso Soto, a la creación del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte y a la organización de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 1974.
Posteriormente, la llama fue entregada a los hijos de Roque Napoleón «Polón» Muñoz, expresidente del Comité Olímpico Dominicano y primer dominicano en formar parte del Comité Olímpico Internacional, reconocido por su defensa de la ética y los valores del olimpismo.
El recorrido continuó con el doctor José Joaquín Puello Herrera, figura clave del deporte nacional, expresidente del Comité Olímpico Dominicano y protagonista en la obtención de la sede de los Juegos Panamericanos Santo Domingo 2003, además de su liderazgo al frente de la entonces Odecabe, hoy Centro Caribe Sports.
La antorcha siguió su camino en manos de Milagros Cabral, histórica capitana de las Reinas del Caribe y referente del voleibol dominicano, quien la entregó a Mauri Cortés Rivera, gloria de la halterofilia nacional y ganador de la única medalla de oro conquistada por República Dominicana en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 1974.
Después recibió la llama José Luis «Pochón» Domínguez, inmortal del deporte dominicano y uno de los grandes referentes del baloncesto nacional, seguido por Yudelkis Contreras, múltiple medallista mundial y una de las máximas exponentes de la halterofilia femenina del país.
El relevo continuó con Juan Manuel Piñeiro Ortiz, símbolo del béisbol dominicano y destacado formador de atletas, para luego ser entregada a Teresa Durán, considerada una de las mejores baloncestistas de la historia nacional y líder anotadora de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en México 1990, Ponce 1993 y Maracaibo 1998.
La llama pasó posteriormente a Isaac Ogando Rojas, reconocido propulsor del deporte en Monte Plata, fundador de la Unión Deportiva de Bayaguana y director técnico de los Juegos Deportivos Nacionales Monte Plata 2006.
El siguiente relevo correspondió al campeón olímpico de boxeo Félix Díaz, quien hizo historia al conquistar el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, convirtiéndose en el primer y único boxeador dominicano en alcanzar una medalla de oro olímpica.
Más adelante recibió la antorcha Robert Rafael Jiménez de los Santos, leyenda del atletismo paralímpico dominicano, ganador de la medalla de oro y récord mundial en los Juegos Paralímpicos de Atlanta 1996, además del primer atleta paralímpico exaltado al Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano.
El momento culminante llegó cuando la antorcha fue entregada a Félix Sánchez. El anuncio de su entrada provocó una ovación de los miles de asistentes que colmaron el Estadio Olímpico que lleva su nombre.
Durante la presentación se recordó la extraordinaria trayectoria del doble campeón olímpico, invicto durante 43 finales consecutivas, campeón mundial en Edmonton 2001 y París 2003, ganador del oro panamericano en Santo Domingo 2003 y primer dominicano en conquistar una medalla de oro olímpica, logro alcanzado en Atenas 2004. Ocho años después volvió a coronarse campeón olímpico en Londres 2012, consolidándose como una de las mayores leyendas del atletismo mundial.
Con la antorcha centenaria «Fulgor Caribe» en sus manos, Félix Sánchez, con su rostro mojado de lágrimas recorrió la pista del Estadio Olímpico que lleva su nombre en el tramo final hacia el pebetero, simbolizando la unión entre el legado de los pioneros del olimpismo dominicano y las nuevas generaciones de atletas que escribirán el próximo siglo de historia de los Juegos Centroamericanos y del Caribe.



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