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La crisis de Ceuta, en cinco claves: de las falsas promesas de asilo a la avalancha de 60.000 personas y el papel de Marruecos

Panorama Nacional. Ceuta ha pasado esta semana por la mayor crisis migratoria de su historia. En menos de dos días, más de 60.000 personas cruzaron la frontera desde Marruecos, desbordando la capacidad de una ciudad de 84.000 habitantes. El fenómeno supera incluso la crisis de 2021, cuando entre 8.000 y 12.000 personas entraron en Ceuta en apenas 48 horas.

En ambas ocasiones, el repunte migratorio coincidió con movimientos diplomáticos con Argelia: en 2021, la hospitalización en La Rioja del entonces líder del Frente Polisario; y ahora, la reciente visita de Pedro Sánchez al presidente argelino. El Ministerio de Asuntos Exteriores ha negado cualquier relación entre la entrada masiva y la visita a Argelia. “La relación con Marruecos es excelente y en nada se ve afectada por las buenas relaciones con Argelia”, han apuntado desde el equipo de José Manuel Albares.

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En los días previos, sindicatos y asociaciones policiales advirtieron sobre la presión migratoria y la falta de recursos para gestionar los límites fronterizos con Ceuta. El 24 de julio, el sindicato Independientes de la Guardia Civil (IGC) describía en un comunicado una “difícil situación” para los agentes destinados en Ceuta por un “incremento de las entradas de migrantes por vía marítima” que mantenía a la plantilla “completamente desbordada”.

Sergio Márquez, secretario de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) en Melilla, expresó en un comunicado que la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio – que hace ilegales las expulsiones inmediatas de migrantes que accedan a España por vía marítima – deja a los agentes “sin cobertura legal suficiente” y genera “incertidumbre”.

Ciertamente, a 27 de julio ya se hablaba de una “presión extraordinaria” sobre los recursos de acogida de personas migrantes desde la Delegación de Gobierno en Ceuta. Se referían, este lunes, a la llegada de más de mil migrantes durante la semana anterior por esa vía. El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), con sus 512 plazas, acumulaba ya el cupo y algo más para el lunes, y a lo largo de la semana las llegadas continuaron produciéndose. El miércoles, el presidente ceutí Juan Jesús Vivas daba la cifra de 1.500 personas en la última quincena de julio, 200 al día. Los centros de menores estaban, según Vivas, al 1.600% de ocupación, y ya pedía entonces una acción “inmediata, decidida y enérgica” del Gobierno central.

Migrantes esperando para poder entrar en el CETI de Ceuta. (REUTERS/Jon Nazca)

Migrantes esperando para poder entrar en el CETI de Ceuta. (REUTERS/Jon Nazca)

Aunque el flujo migratorio era constante, estaba muy por debajo de las cifras que se registrarían después, y aun así ya avisaban entonces las autoridades fronterizas de su incapacidad para garantizar la seguridad y el éxito de sus actuaciones.

El movimiento migratorio se organizó principalmente a través de redes sociales. Grupos de Facebook y de otras aplicaciones de mensajería difundían rutas para llegar a Ceuta a nado y mensajes que aseguraban que España había abierto sus fronteras. El 30 de julio, miles de personas -mayoritariamente jóvenes, aunque también familias y menores- empezaban a llegar a la ciudad autónoma a nado o a pie, bordeando el espigón del Tarajal o saltando la valla.

Foto: REUTERS/Stringer

Foto: REUTERS/Stringer

Medios marroquíes como Alyaoum24 responsabilizan de aquellos bulos a grupos de Whatsapp Facebook con “fines y objetivos perversos” que animaban a cruzar para “desprestigiar la imagen de Marruecos” el Día del Trono. Por su parte, tanto las autoridades marroquíes como el Ministerio del Interior español apuntan a redes de tráfico de personas como responsables de fomentar estos flujos, explotando una lectura errónea y sensacionalizada de la sentencia del Supremo del pasado 8 de julio que ilegalizaba la “devolución en caliente” – repatriación inmediata – de migrantes que accediesen a España por vía marítima.

El Ministerio del Interior y Pedro Sánchez también han atribuido el detonante a una interpretación errónea de la sentencia del Supremo sobre devoluciones en caliente, que habría sido difundida, según la tesis que comparten con las autoridades marroquíes, por mafias de tráfico de personas en redes sociales. “Parece que esta lectura de la sentencia del Tribunal Supremo ha corrido como la pólvora durante estas últimas horas por las redes de mafias que trafican con seres humanos y ha producido una avalancha de la dimensión que vivimos ayer”, declaró Sánchez. Cabe plantearse cómo se beneficiarían estas redes de que 60.000 personas se hayan llevado a sí mismas al otro lado de una frontera y de vuelta.

El jueves 31 de julio, los centros de acogida y servicios sociales de Ceuta se saturaron en cuestión de horas. El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, solicitó la declaración de emergencia nacional, argumentando que desde el Ejecutivo central “no se estaba entendiendo la dimensión de lo que estamos viviendo”. El Gobierno central rechazó esta medida, ya que la ley no contempla los flujos migratorios como un riesgo dentro del Sistema Nacional de Protección Civil, pero desplegó refuerzos policiales y militares. La Asamblea de Ceuta, integrada por todos los grupos políticos de la ciudad autónoma, pidió más medios y la activación del Ejército. El Gobierno acabó movilizando al ejército por la tarde, cuando miles de personas ya habían cruzado la frontera, lo que motivó críticas desde la oposición por una respuesta “tardía e insuficiente”.

Sánchez, por su parte, defendió la actuación del Gobierno, asegurando además “la interlocución con Marruecos ha sido constante, fluida y muy razonable, a diferencia de 2021”. Agentes españoles no comparten esta percepción, y denuncian una “dejadez” por parte de Marruecos, en especial en las primeras horas de la crisis, que permitió que la situación alcanzase la dimensión que acabó por alcanzar.

Durante el viernes y el sábado, la presión en las calles fue máxima. Guardia Civil, Policía Nacional y el ejército canalizaron el retorno de quienes habían cruzado. El ritmo de regreso, según fuentes de Interior, alcanzó las 150 personas por minuto. Según datos oficiales, a esta hora del sábado más de 70.000 personas han regresado a Marruecos, muchas en autobuses organizados por ese país y otras por sus propios medios.