
SANTO DOMINGO. – Los cambios realizados por el presidente Luis Abinader en la estructura de mando de las Fuerzas Armadas abren una nueva etapa para la defensa y la seguridad nacional, en momentos en que República Dominicana enfrenta desafíos que van desde la crisis haitiana y la migración irregular hasta el narcotráfico por vía marítima y aérea.
Las designaciones, contenidas en el Decreto 557-26, incluyen nuevos responsables para posiciones estratégicas dentro del Ejército de República Dominicana, la Fuerza Aérea, la Inspectoría General de las Fuerzas Armadas y los organismos vinculados a la seguridad presidencial.
Entre los principales cambios figura el mayor general Jimmy Arias Grullón, quien asumió como comandante general del Ejército de República Dominicana, en sustitución del mayor general Jorge Iván Camino Pérez.
Camino Pérez pasó a ocupar la Inspectoría General de las Fuerzas Armadas, mientras que el mayor general Delio Buenaventura Colón Rosario fue designado viceministro de Defensa para Asuntos Militares.

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En la Fuerza Aérea también se produjo un relevo. El ahora mayor general Enmanuel Marcelino Souffront Tamayo fue designado comandante general de la institución, luego de ser ascendido a ese rango.
Souffront Tamayo sustituye al mayor general Floreal T. Suárez Martínez, quien pasó a retiro. Como subcomandante general fue designado el general piloto Manuel José Brito Estepan, mientras que el general de brigada paracaidista Dionisio de la Rosa Hernández asumió como inspector general de la Fuerza Aérea.
Los cambios también alcanzaron la estructura de seguridad presidencial.
El general de brigada Guillermo Caro Cruz fue ascendido a mayor general y designado jefe del Cuerpo de Seguridad Presidencial, mientras que el general de brigada Rafael Raimundo Ramírez Tejeda pasó a comandar el Regimiento de la Guardia Presidencial.
El mayor general Celin Rubio Terrero fue designado asesor militar del presidente.
Una frontera que seguirá siendo prioridad
Más allá de los nombres, el cambio de mando ocurre en un momento en que la frontera con Haití continúa siendo uno de los principales desafíos para el Estado dominicano.
La crisis política y de seguridad que atraviesa Haití mantiene una presión constante sobre la zona limítrofe y obliga a las autoridades dominicanas a reforzar la vigilancia y los mecanismos de control.
Para el nuevo comandante del Ejército, uno de los principales desafíos será mantener la capacidad operativa en la frontera y garantizar el control del territorio.

Pero el problema fronterizo no se limita a la seguridad territorial.
La migración irregular constituye otro de los retos que deberá enfrentar la nueva estructura militar, especialmente en los puntos utilizados para el ingreso clandestino de personas.
El desafío será combinar la vigilancia fronteriza con una respuesta efectiva frente a las redes que se benefician del tráfico ilícito de personas.
El narcotráfico cambia sus rutas
Otro frente de preocupación es el narcotráfico.
República Dominicana, por su ubicación geográfica en el Caribe, permanece expuesta al uso de sus aguas territoriales y espacio aéreo por organizaciones dedicadas al tráfico internacional de drogas.
Esto coloca a la Fuerza Aérea y a la Armada, junto a otros organismos de seguridad, ante la necesidad de fortalecer la detección e interdicción de aeronaves y embarcaciones vinculadas al crimen organizado.
Para Souffront Tamayo, uno de los retos será precisamente fortalecer la capacidad de vigilancia aérea y la coordinación con las instituciones responsables de inteligencia y seguridad.

Mientras tanto, la vigilancia marítima seguirá siendo una pieza fundamental para evitar que las costas dominicanas sean utilizadas como corredor del narcotráfico internacional.
Seguridad ciudadana y coordinación
Aunque la seguridad ciudadana es una responsabilidad fundamental de la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas tienen un papel de apoyo en determinadas operaciones y en la protección de instalaciones y áreas estratégicas.
Por eso, otro de los desafíos para los nuevos mandos será mantener una coordinación efectiva con la Policía Nacional y los organismos de inteligencia.
Los cambios militares coinciden además con el relevo en la dirección de la Policía Nacional, donde el presidente Abinader designó a Ernesto Rodríguez García como nuevo director general.
Esto plantea un escenario de renovación simultánea en áreas claves de la seguridad del Estado.
¿Qué se espera de los nuevos mandos?
La pregunta central no es solamente quiénes son los nuevos comandantes, sino qué resultados deberá entregar esta nueva estructura.
El Ejército recibe como principal desafío la vigilancia de la frontera y el control territorial.
La Fuerza Aérea enfrenta el reto de fortalecer la vigilancia del espacio aéreo ante amenazas como el narcotráfico.
La estructura de seguridad presidencial deberá garantizar la protección del jefe de Estado y de las instalaciones bajo su responsabilidad.
Y los organismos de mando e inspección tendrán la tarea de mantener los niveles de disciplina, coordinación y control dentro de las instituciones militares.
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En conjunto, los nuevos mandos reciben una agenda marcada por cuatro grandes desafíos: frontera, migración irregular, crimen organizado y seguridad nacional.
La efectividad de estos cambios, por tanto, no dependerá únicamente de los ascensos o sustituciones.
El verdadero resultado se medirá en la capacidad de las Fuerzas Armadas para anticiparse a las nuevas modalidades del crimen, mantener el control de las fronteras y responder de manera coordinada a las amenazas que enfrenta República Dominicana.



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