En el análisis geográfico, Santa Ana registró seis crímenes, mientras que San Salvador sumó tres. El resto de los casos ocurrieron en La Libertad, La Paz, Cabañas y Usulután. El occidente del país concentró el 43% de los feminicidios y muertes violentas de mujeres registrados entre enero y julio de 2026, de acuerdo con el Observatorio de Violencia contra las Mujeres de Ormusa.
El mismo informe indica que el 70% de los agresores fue capturado por las autoridades policiales. En total hubo 11 detenciones, mientras que en un caso el responsable se quitó la vida después del crimen y en otro murió durante la huida.
La cifra acumulada en los primeros siete meses del año iguala la documentada en el mismo lapso de 2025: 14 mujeres asesinadas en circunstancias violentas. Según el reporte, la estabilidad del número no implica una reducción del problema, sino la continuidad de un patrón de violencia contra las mujeres en el país.
El uso de armas blancas predominó en los ataques, representando el 21.4 % de los casos, seguido por asfixia y armas de fuego, cada uno con 14.3 %. Las víctimas identificadas tenían edades comprendidas entre 26 y 65 años, aunque en cinco casos no se logró establecer la edad.
La organización alertó además sobre la falta de datos oficiales y pidió una respuesta estatal más contundente ante la violencia contra las mujeres. Según informó EFE, las instituciones de Seguridad del país no catalogan oficialmente los asesinatos de mujeres como feminicidios y mantienen bajo reserva la información sobre estos delitos, lo que dificulta el acceso a estadísticas verificables y la implementación de políticas efectivas.
La tendencia de los últimos años muestra una situación estable. En 2025, Ormusa documentó 26 feminicidios, mientras que en 2024 la cifra ascendió a 38 casos. Agosto de 2025 fue el mes más violento, con ocho feminicidios reportados. De acuerdo con el monitoreo de la organización, en ambos años más de la mitad de los crímenes fueron cometidos por parejas o exparejas de las víctimas.
El fenómeno del feminicidio en El Salvador se inscribe en un contexto de alta vulnerabilidad para las mujeres, y destaca la urgencia de fortalecer los mecanismos de prevención y protección.




Se trata de un periódico dirigido por profesionales que se han unido con la finalidad de llevar la información a tiempo y con apego a la ética, la responsabilidad y los aspectos de este tiempo que requiere el ejercicio periodístico.