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Multan una persona en Noruega por despertar a un oso polar con la sirena de un barco

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Copenhague.- Una persona ha sido multada en Noruega con 50.000 coronas (algo menos de 4.600 euros) por despertar a un oso polar al hace sonar la sirena de un barco.

El incidente se produjo este mes en un transbordador que viajaba por el archipiélago ártico de Svalbard, cuando los pasajeros vieron al animal durmiendo en tierra, señaló este jueves en un comunicado el gobernador del archipíelago.

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«Una persona a bordo usó la sirena, de modo que el oso se despertó y se movió a otro sitio. Otras personas a bordo del barco informaron al gobernador del incidente», consta en el escrito.

El gobernador considera que el acto fue «molesto» para el oso y que fue intencionado, de ahí que emitiera una multa por violar las leyes medioambientales, que ya ha sido pagada por el infractor.

Situado en el Círculo Polar Ártico, el archipiélago de Svalbard está bajo soberanía noruega, pero un tratado de 1920 permite a todos los países firmantes -casi 40- explotar sus recursos naturales. 

Leyes de Noruega

La persona deberá pagar 50,000 coronas noruegas por perturbar deliberadamente al animal en el archipiélago de Svalbard

Una persona fue multada con 50,000 coronas noruegas, unos US$5,255, después de utilizar la sirena de un barco para despertar deliberadamente a un oso polar que dormía en tierra en el archipiélago de Svalbard, en el Ártico noruego.

El incidente ocurrió este mes en Lomfjorden, en Hinlopenstretet, cuando los ocupantes de una embarcación observaron al animal descansando en tierra. Una de las personas a bordo activó la bocina del barco, provocando que el oso despertara y se desplazara hacia otro lugar.

La propia tripulación informó posteriormente del hecho al gobernador de Svalbard, autoridad responsable de la administración del territorio. Tras investigar el caso, las autoridades determinaron que la acción había sido intencional y constituía una perturbación del oso polar.

La persona aceptó la multa y ya realizó el pago.

¿Qué dice la ley de Noruega?

El caso se produjo en Svalbard, un territorio noruego con normas ambientales particularmente estrictas debido a la importancia de sus ecosistemas.

La Ley de Protección Ambiental de Svalbard establece que está prohibido perturbar innecesariamente, atraer o perseguir a los osos polares. La legislación también establece restricciones para acercarse a estos animales.

Precisamente, el gobernador de Svalbard determinó que el uso de la sirena para despertar al oso constituía una conducta prohibida por la sección 30, letra a, primer párrafo, de la Ley Ambiental de Svalbard.

La norma no necesita especificar que está prohibido “despertar a un oso con una sirena”. La conducta puede ser sancionada porque provoca deliberadamente una perturbación innecesaria del animal.

Una protección especial para los osos polares

El oso polar está sujeto a una protección especial en Svalbard. Las autoridades buscan evitar que las actividades humanas alteren el comportamiento natural de estos animales o los obliguen a abandonar zonas donde descansan, se alimentan o se desplazan.

La legislación establece, además, que las personas no pueden viajar o permanecer a menos de 300 metros de un oso polar, según las disposiciones ambientales aplicables.

La regulación refleja una premisa fundamental: observar un animal salvaje no significa tener autorización para interactuar con él.

En este caso, la persona no necesitaba acercarse físicamente al oso para infringir las normas. El uso intencional de la bocina fue considerado suficiente para perturbarlo.

Una multa que busca evitar este tipo de conductas

Las autoridades de Svalbard han advertido en distintas ocasiones sobre la obligación de mantener una distancia adecuada de los osos polares y evitar cualquier comportamiento que pueda alterar su conducta.

El caso demuestra que las normas ambientales pueden aplicarse incluso cuando la acción no provoca lesiones al animal. La perturbación deliberada de la fauna protegida también puede generar consecuencias económicas.

Así, lo que pudo parecer una simple acción para despertar a un animal dormido terminó convirtiéndose en una multa de 50,000 coronas noruegas bajo una de las legislaciones ambientales más estrictas del Ártico.