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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- El nuevo subdirector de Fiscalización de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), Joel Polanco Domínguez, confía en que, aunque la fiscalización es una acción de control, su administración podrá desarrollar una relación de cercanía con cada contribuyente.
Manifestó que tanto la fiscalización como la cercanía con el ciudadano no deben concebirse como elementos opuestos, ya que se trata de un proceso de doble vía que exige una relación adecuada entre ambas partes.
“La fiscalización es un proceso de dos vías, donde la administración solicita y verifica información propia del contribuyente y necesita su colaboración para poder llegar a entender el proceso y la transacción que está verificando y todo deber desarrollarse en un ambiente cordial y de respeto”, precisó. ´
Durante una entrevista en el programa “DGII 360”, que transmite la plataforma digital El Nuevo Diario TV, el funcionario Polanco comentó que la administración tributaria está obligada a cumplir estrictamente con las normativas vigentes, incluyendo los plazos establecidos y los distintos tratamientos que deben aplicarse en cada caso.
(Ver programa).
No obstante, declaró el personal que participa en estos procesos la responsabilidad de aclarar cualquier duda del contribuyente, ofrecer soluciones a sus problemas y canalizar sus inquietudes hacia las áreas correspondientes, de manera que puedan recibir respuestas oportunas y adecuadas.
De igual forma, el funcionario indicó uno de los principales retos de la fiscalización es lograr precisión en las acciones de control y enfocarse en quienes realmente deben ser fiscalizados.
“Tiene un efecto positivo o negativo, dependiendo de si se hace de manera correcta. Si se controla al que no se debe, entonces el efecto es contrario… Hay un reto importante ahí de acertar en cuanto a las acciones de fiscalización que vayan dirigidas a quienes deben ir”, comentó.
Asimismo, expuso que administración debe estar preparada tecnológicamente, ya que es necesario contar con herramientas para el análisis de datos, personal calificado y los recursos necesarios para aprovechar la información disponible, con el objetivo de alcanzar el equilibrio entre facilitación y control que demanda el sistema tributario.
También, afirmó que la fiscalización tiene la función de generar una percepción de riesgo, para que el contribuyente perciba que el incumplimiento de la ley puede ser detectado por la administración y resultar más costoso que cumplir con los plazos.
“El cumplimiento voluntario es la mayoría de la recaudación, la recaudación por fiscalización es muy bajito siempre en todas las administraciones que tienen un proceso bien estructurado y la percepción de riesgo lo que ayuda es que a través de esas acciones de fiscalización que realiza la administración los que no cumplen sientan que pueden ser detectados en cualquier momento y pueden pagar más de lo que pagarían”, sostuvo.


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