Panorama Nacional. Un Tribunal de Juicio de Panamá condenó a 104 años de prisión a un hombre de 44 años tras declararlo penalmente responsable de los delitos de violación agravada, actos libidinosos agravados y corrupción de personas menores de edad agravada, cometidos en perjuicio de tres adolescentes, una de ellas su hijastra y las otras dos sus hijas biológicas.
Aunque la suma de las penas alcanza más de un siglo de cárcel, el condenado únicamente cumplirá 50 años, el máximo permitido por la legislación panameña para una persona privada de libertad.
La decisión fue obtenida por la Sección Primera de Delitos contra la Libertad e Integridad Sexual de la Fiscalía Metropolitana, luego de un juicio oral en el que el Ministerio Público presentó pruebas documentales, periciales y testimoniales que permitieron acreditar la responsabilidad penal del acusado.
Los hechos ocurrieron entre 2018 y 2024 en el corregimiento de El Chorrillo, cuando las víctimas tenían entre 10 y 17 años de edad.
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El fallo representa una de las condenas más altas dictadas este año por los tribunales panameños y vuelve a poner sobre la mesa una particularidad del Código Penal. Aunque un acusado sea condenado por varios delitos y la suma de las penas supere ampliamente los 50 años, la legislación establece un límite máximo de cumplimiento efectivo de prisión.
Ese límite está contemplado en el último párrafo del artículo 52 del Código Penal, que dispone que en los casos de concurso de delitos la pena máxima a cumplir será de 50 años de prisión. En consecuencia, aunque el Tribunal individualizó la sanción en 104 años, el condenado permanecerá en prisión por medio siglo, salvo que en el futuro se produzca alguna modificación judicial dentro del marco legal.
Durante los últimos meses, los tribunales panameños han dictado varias condenas que superan los 50 años de prisión, principalmente por homicidios múltiples, femicidios, delitos sexuales contra menores y crimen organizado. Sin embargo, en todos esos casos la pena efectiva queda limitada por la legislación vigente, independientemente de la cantidad de años fijada en la sentencia.
Uno de los casos más recientes ocurrió esta misma semana, cuando la Fiscalía Regional de San Miguelito logró una condena de 33 años de prisión contra un hombre declarado culpable de violación sexual agravada, actos libidinosos agravados, corrupción de menores agravada y abuso sexual infantil agravado en perjuicio de su hijastra de 11 años.
Según la investigación, los abusos ocurrieron entre enero de 2025 y marzo de 2026, bajo amenazas constantes contra la víctima.
También en San Miguelito, el Ministerio Público obtuvo otra sentencia de 17 años de prisión contra un hombre encontrado culpable de violación agravada y actos libidinosos cometidos contra una menor de edad.
Los hechos ocurrieron entre 2014 y 2020, pero la investigación comenzó en 2023, cuando la víctima decidió denunciar los abusos y romper el silencio después de varios años.
En materia de homicidios, la Fiscalía Regional de Coclé consiguió igualmente una condena de 32 años de prisión contra uno de los responsables del asesinato de Rafael Martínez, de 64 años, y Rolando Hernández, de 52 años, dos transportistas independientes que fueron engañados mediante la modalidad del “falso acarreo” para robarles su camión en mayo de 2022. Ambos fueron trasladados hasta un área apartada de Natá, donde fueron asesinados.
La condena de 104 años de prisión se convierte así en una de las más altas impuestas recientemente en Panamá. Aunque el responsable permanecerá encarcelado un máximo de 50 años, la sentencia envía un mensaje sobre la severidad con la que los tribunales están sancionando los delitos sexuales cometidos contra niños y adolescentes, uno de los grupos más vulnerables dentro del sistema de protección penal.




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