Nueva York.- Datos obtenidos de teléfonos celulares y de un vehículo resultaron determinantes para que un jurado declarara culpable a Luciano Frattolin, un hombre de 46 años residente en Canadá, por el asesinato de su hija Melina, de 9 años, cuyo homicidio intentó encubrir denunciando un supuesto secuestro durante unas vacaciones en el estado de Nueva York.
Un jurado del condado de Essex encontró a Frattolin culpable de asesinato en segundo grado y ocultamiento de un cadáver, tras un juicio en el que la Fiscalía reconstruyó mediante evidencia tecnológica los movimientos realizados por el acusado durante las últimas horas de vida de la menor. El veredicto fue alcanzado después de menos de una hora de deliberación.
El crimen ocurrió en julio de 2025, cuando padre e hija realizaban un viaje desde Montreal, Canadá, por diferentes lugares del noreste de Estados Unidos. Cámaras de vigilancia captaron a ambos en Saratoga Springs durante la tarde del 19 de julio y, aproximadamente una hora después, Melina conversó con su madre y le indicó que regresaba a Canadá junto a su padre.
Horas más tarde, Frattolin acudió a las autoridades para denunciar la desaparición de la niña. Afirmó que Melina había sido secuestrada después de que se detuvieran cerca de Lake George, versión que provocó una amplia movilización policial y la activación de una Alerta Amber. Sin embargo, los investigadores comenzaron a detectar contradicciones en su relato y no encontraron evidencias que respaldaran la existencia de un rapto.
La búsqueda terminó al día siguiente cuando guardabosques localizaron el cuerpo de Melina en Paragon Brook, cerca de Ticonderoga, aproximadamente 40 millas de donde su padre había situado la supuesta desaparición. La autopsia determinó que murió por ahogamiento y clasificó el fallecimiento como homicidio.
Durante el proceso judicial, los fiscales presentaron registros obtenidos de los dispositivos móviles y del automóvil alquilado por Frattolin. Esa información permitió reconstruir prácticamente minuto a minuto el recorrido realizado por el acusado y situarlo en las inmediaciones del lugar donde posteriormente apareció el cadáver.
El fiscal de distrito del condado de Essex, Michael Langey, destacó que la información tecnológica fue una pieza fundamental de la investigación, debido a que los registros del teléfono y aplicaciones de navegación mostraban ubicaciones incompatibles con la historia proporcionada inicialmente por Frattolin.
La Fiscalía también presentó documentos encontrados en el vehículo del acusado que, según los investigadores, contenían referencias que respaldaban la existencia de una planificación previa. La defensa, por su parte, cuestionó la investigación y sostuvo que las autoridades se concentraron prematuramente en Frattolin sin investigar suficientemente su versión sobre un posible secuestro. El acusado decidió no declarar durante el juicio.
Melina vivía de manera permanente con su madre, Kali Galanis, quien tenía su custodia. La menor se encontraba con su padre como parte de unas vacaciones autorizadas cuando ocurrió el crimen.
Frattolin permanece detenido y deberá regresar al tribunal el 14 de octubre, fecha fijada para conocer su sentencia. Por la condena de asesinato en segundo grado y el cargo adicional relacionado con el ocultamiento del cuerpo, enfrenta una extensa pena de prisión.
El caso, que inicialmente movilizó a las autoridades bajo la hipótesis de una niña secuestrada, terminó convertido en una investigación por homicidio en la que el rastreo digital permitió reconstruir las últimas horas de Melina y desacreditar la versión presentada por su propio padre.






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