Moscú- Rusia y Estados Unidos han puesto la puntilla al proceso de paz en Ucrania. Las negociaciones, estancadas desde febrero por culpa de la guerra en Irán, tendrán que empezar de cero y, probablemente, con participación europea.
Tanto el Kremlin como la Casa Blanca han dado públicamente la espalda a los compromisos alcanzados hace un año por los líderes de ambos países, el ruso Vladímir Putin y el estadounidense Donald Trump, en la capital de Alaska (Anchorage).
El que fuera durante muchos meses el único hilo de esperanza para un cese de las hostilidades ha perdido toda vigencia, en gran medida porque los ucranianos han mejorado notablemente sus posiciones, no tanto en el frente como en la retaguardia rusa, lo que no ha pasado desapercibido para Trump.
El espíritu de Anchorage, en Alaska
Así le llamaron los rusos, conscientes de que la cumbre en Anchorage (Alaska) rompió el aislamiento de Putin, que no había viajado a Occidente desde que empezó la guerra en febrero de 2022.
Los “entendimientos” a los que llegaron rusos y estadounidenses nunca se hicieron públicos, aunque la prensa siempre ha hablado del compromiso de Moscú a detener los combates si los ucranianos abandonaban voluntariamente el Donbás.
El Kremlin no quiso desvelar a qué se había comprometido, ya que renunciar al tercio norte de las regiones sureñas de Jersón y Zaporiyia no podía ser bien visto por los sectores más nacionalistas.
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El propio secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, aseguró ante el Congreso en junio que la campaña militar en Ucrania resultó un fracaso estratégico para el Kremlin y que Rusia nunca ganaría la guerra.
El Kremlin intuyó que lo acordado en la cumbre era papel mojado, por lo que comenzó a insistir en que, aunque Rusia sigue “abierta” a las negociaciones y lo considera una vía “preferible”, continuará la conocida como operación militar especial hasta “la victoria final”.
El acta de defunción
Rubio y su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, firmaron esta semana en Manila el acta de defunción de Anchorage en su primera reunión desde septiembre de 2025, celebrada en el marco de la cumbre de ministros de Exteriores del Sudeste Asiático (ASEAN).
Rubio, que no renunció al papel de mediador de la Casa Blanca, admitió no obstante que un futuro acuerdo de paz exige “nuevas ideas”, ya que las anteriores están obsoletas.
“Ciertamente, eso (Anchorage) no fue aceptable en su momento para Ucrania y no creo que lo vaya a ser ahora. De hecho, lo será aún menos”, afirmó.
Lavrov recogió el guante, tachó por primera vez abiertamente de “fracaso” los “acuerdos de Anchorage” y añadió: “Debemos saber quién es el culpable”.
EE.UU. dijo que el presidente ucraniano, Volodímir «Zelenski, haría lo que Trump propuso. Bueno, no funcionó», explicó Lavrov.
«Este rechazo arrogante (…) a la propuesta estadounidense se debe en gran medida a que Zelenski está recibiendo un suministro masivo de armas y enormes cantidades de drones, que utiliza para desestabilizar la Federación Rusa atacando a civiles y objetivos civiles», señaló.
A ello añadió que «una parte significativa de este apoyo» es la propia ayuda estadounidense, que incluye respaldo de inteligencia y la red satelital Starlink.
El punto cero
EE.UU. admite que su mediación no ha prosperado y que habrá que volver al punto de partida. El proceso comenzó en febrero de 2025 con la primera visita al Kremlin del negociador de la Casa Blanca Steve Witkoff, a lo que seguirían media docena de viajes, el último en enero pasado.
Después hubo varias rondas de negociaciones ruso-ucranianas -las primeras desde 2022-, pero no resultaron más que en canjes de prisioneros de guerra y cadáveres de caídos en el frente. El contencioso territorial ni siquiera se abordó.
El Kremlin destacó el viernes “el dualismo” de la Administración estadounidense: los americanos “son sinceros” al intentar lograr un arreglo pacífico, pero siguen “insuflando” armamento a Ucrania.
Pendientes del conflicto en Irán
Con todo, expresó su confianza en que Witkoff y el yerno del presidente, Jared Kuchner, “se liberen” de sus obligaciones en Oriente Medio y presenten a Putin esas “nuevas propuestas”.
Mientras, Zelenski ha logrado rechazar las presiones de Trump e implicar a los europeos en el proceso de paz.
Además, Kiev ha recurrido a ataques masivos contra refinerías y almacenes de comercio electrónico, que han causado una grave crisis de combustible y el pánico entre sus clientes.
La prensa occidental asegura que, por ese motivo, Putin ha renunciado a cualquier concesión territorial en unas futuras negociaciones, algo que hace que la paz esté más lejos que nunca desde que Trump regresara a la Casa Blanca.





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