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Un país del Pacífico Sur recuperó su nombre ancestral y las Naciones Unidas ya lo reconocen

La pequeña nación del Pacífico Sur que durante décadas fue llamada Nauru por pura conveniencia colonial recuperó oficialmente su nombre ancestral y se convirtió en la República de Naoero, tal como anunció esta semana su presidente, David Adeang. La enmienda constitucional recibió el respaldo del Parlamento en las dos rondas de votación requeridas, según informó Associated Press.

El cambio no es solo ortográfico. La nueva denominación modifica también el código internacional del país, que pasará de NRU a NRO, y redefine la identidad de sus ciudadanos, quienes de ahora en adelante serán conocidos como dei-Naoero y no como nauruanos. La pronunciación, que en inglés se leía como Now-roo, pasará a ser Now-ero, alineada con la fonética del idioma local.

De acuerdo con la AP, el gobierno explicó en un comunicado que Nauru solo se había impuesto como denominación internacional porque el nombre originario resultaba difícil de pronunciar para los extranjeros, “una cuestión de conveniencia, no de elección”. La decisión, sostuvo Adeang ante el Parlamento en enero pasado, “busca honrar de manera más fiel el patrimonio, la lengua y la identidad de nuestra nación”.

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Un nombre que nunca desapareció del todo

El argumento central del gobierno para prescindir de un referéndum fue que Naoero jamás dejó de existir dentro de la sociedad. El nombre figura en el escudo de armas nacional, se emplea cotidianamente en las comunidades locales y la propia Constitución lo reconoce. “El nombre Naoero nunca se perdió; más bien, esperaba ser plenamente adoptado”, señaló el gobierno en su declaración oficial difundida la semana pasada.

Adeang había anunciado en mayo, cuando el Parlamento votó el cambio por primera vez, la realización de una consulta popular para ratificarlo. Tras “extensas discusiones”, los legisladores determinaron que esa instancia no era necesaria. El presidente calificó el proceso como “el inicio de un renovado orgullo nacional”.

La AP detalló que la adopción formal del nuevo nombre ya tuvo eco en organismos internacionales: el sitio web de las Naciones Unidas registra al país bajo su nueva denominación luego de que el gobierno solicitara el cambio en junio. Los ministerios de Relaciones Exteriores de Australia y Nueva Zelanda, junto con las embajadas de Estados Unidos y China en la región, también actualizaron sus plataformas digitales para reflejar el nuevo nombre.

El Parlamento aprobó la enmienda constitucional que cambió el nombre oficial de Nauru por República de Naoero.

Una isla con historia convulsionada

Naoero es un diminuto atolón de caliza coralina en el Pacífico Sur con apenas 12.000 habitantes, lo que lo convierte en el tercer país menos poblado del mundo, detrás de Tuvalu y la Ciudad del Vaticano. Su historia moderna estuvo marcada por la dominación extranjera: fue colonia de Alemania y luego estuvo bajo administración australiana antes de proclamar su independencia como república en 1968.

Décadas después de la independencia, la extracción de fosfatos generó una riqueza sin precedentes para la isla durante los años setenta. Sin embargo, el colapso de esa industria en los noventa la llevó al borde de la ruina económica.

Hoy, Naoero enfrenta otra amenaza de magnitud: el ascenso del nivel del mar producto del cambio climático la sitúa entre las naciones más vulnerables del planeta, lo que llevó al gobierno a crear un programa de ciudadanía remunerada para financiar el traslado de personas e infraestructuras ante el avance del océano.

Un gesto compartido con otras naciones

La decisión de Naoero se inscribe en una tendencia mayor. Varios países han optado en las últimas décadas por desprenderse de nombres impuestos durante el período colonial o por adoptar denominaciones con mayor raigambre local. El pequeño reino africano de Eswatini recuperó ese nombre en 2018, tras haber sido conocido internacionalmente como Suazilandia. Turquía, por su parte, solicitó en 2022 a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que la designara como Türkiye, la forma con que el país se identifica en su propio idioma.

En el caso de NaoeroAP precisó que el cambio tendrá efectos prácticos inmediatos: los aviones y buques de bandera nacional deberán ser rebautizados, y el gobierno gestiona ante el resto de los países e instituciones internacionales el reconocimiento formal de la nueva denominación.