A casi una década del accidente que le provocó una lesión medular, el joven enfrenta un nuevo desafío: el deterioro severo de una de sus caderas, que le impide continuar sus terapias de rehabilitación.
Santo Domingo Este. – Lo que inició como una tarde de diversión entre amigos terminó convirtiéndose en un antes y un después para Luis Arturo Rodríguez. En 2017, cuando tenía 19 años, un accidente en las aguas del río Manoguayabo le provocó una lesión medular que limitó seriamente su movilidad y cambió el rumbo de su vida.
Antes del accidente, Luis llevaba una vida activa. Trabajaba en diferentes oficios para ayudar a su familia, entre ellos en un supermercado, en obras de construcción y como mototaxista.

“Trabajaba en Carrefur, trabajé en obras, llegué a trabajar en mototaxis”, recuerda Luis al hablar de los años previos al accidente.
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La tragedia ocurrió durante una visita al río junto a varios amigos del barrio. Luis cuenta que, al lanzarse al agua, impactó contra una piedra, perdiendo de inmediato el control de su cuerpo.
“Yo tenía un motor que yo hacía mototaxis y nos fuimos con unos amigos del barrio a bañarnos y cuando yo me tiré choqué con una piedra”, explicó.
Luego del accidente fue trasladado a un centro médico y posteriormente al Hospital Traumatológico Ney Arias Lora, donde inició un largo proceso de evaluación y recuperación.
Los especialistas determinaron que había sufrido un trauma medular, una lesión cuyo pronóstico dependería de la evolución y del tiempo.
“Después de tres meses el doctor nunca dijo que no iba a poder caminar, sino que fue un trauma medular, que lleva tiempo. Nunca me dijeron que no iba a poder caminar”, expresó.

Durante estos años, Luis ha continuado luchando por recuperar parte de la movilidad perdida. Asegura que con el paso del tiempo ha logrado recuperar sensibilidad en algunas zonas de su cuerpo, un avance que mantiene viva su esperanza.
“Perdí la sensibilidad en una gran parte, pero con el tiempo he ido recuperándola más”, señaló.
Sin embargo, una nueva complicación amenaza con detener su proceso de rehabilitación. El deterioro severo de una de sus caderas obligó a suspender las terapias físicas que realizaba, fundamentales para continuar avanzando.
Según explica, actualmente enfrenta dolores constantes y depende de medicamentos para sobrellevar la situación. Los médicos le indicaron que necesita una cirugía de reemplazo de cadera para poder retomar las terapias.

“A mí me pararon la terapia porque no se puede dar terapia en el momento que esto ahora, porque tengo el fémur destruido, muy destruido, y tengo que estar a base de pastillas para poder soportar”, explicó.
Luis deberá someterse a dos procedimientos de reemplazo de cadera. La primera intervención corresponde al lado derecho y representa el primer paso para reiniciar su rehabilitación.
“Dos operaciones en sí, porque son dos reemplazos, pero va uno primero y luego otro. La primera es la de la derecha ahora”, indicó.
Además del desafío médico, la situación económica representa una dificultad para esta familia. Mientras Luis enfrenta las limitaciones físicas producto del accidente, gran parte del sustento del hogar depende del trabajo de su hermana, quien labora en una casa de familia.

El costo estimado de la primera cirugía ronda los 200 mil pesos, una suma que Luis y sus familiares buscan reunir para poder continuar con su proceso de recuperación.
A casi diez años del accidente que transformó su vida, Luis Arturo Rodríguez mantiene la esperanza de volver a fortalecer su movilidad y retomar las terapias que considera esenciales para acercarse nuevamente a su meta: volver a caminar.


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