Viernes Santo: dolor, silencio y reflexión en memoria de la crucifixión de Cristo
SANTO DOMINGO.– El Viernes Santo es una de las fechas más solemnes y sobrecogedoras de la Semana Santa, día en que los cristianos conmemoran la pasión y muerte de Jesucristo en la cruz, considerado el acto central de redención para la humanidad.
Según los evangelios, en esta jornada Jesús es sometido a juicio, condenado y posteriormente crucificado en el monte Gólgota, tras haber sido entregado por Judas Iscariote y rechazado por las autoridades de la época.
El Viernes Santo está marcado por el recogimiento, el ayuno y la oración.
En la tradición cristiana no se celebra la misa, sino la Liturgia de la Pasión del Señor, que incluye la lectura del relato de la crucifixión, la adoración de la cruz y la comunión.
Uno de los momentos más significativos es el recuerdo de las siete palabras pronunciadas por Jesús en la cruz, mensajes cargados de perdón, entrega y esperanza, que invitan a la reflexión profunda sobre el sacrificio y el amor al prójimo.
Asimismo, en muchos países se realizan procesiones y representaciones del Vía Crucis, donde los fieles rememoran el camino de Jesús hacia su crucifixión, en un ambiente de respeto y solemnidad.
Para los creyentes, este día simboliza el sacrificio supremo y la entrega total, siendo una oportunidad para meditar sobre el sufrimiento, la justicia y la fe. El silencio que caracteriza esta jornada prepara el espíritu para la esperanza de la resurrección, que se celebra el Domingo de Pascua.
El Viernes Santo, más que una conmemoración, se convierte en un llamado a la introspección y al compromiso con los valores que predicó Cristo, en medio del dolor y la adversidad.
JSB/




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