En la región de Moscú, dos personas resultaron heridas, entre ellas un niño de 9 años en estado grave, a causa del impacto de un dron en su vivienda. El gobernador Andréi Vorobiov informó que nueve drones fueron derribados por las defensas antiaéreas.
Canales ucranianos señalaron que también fue atacado un aeródromo militar en la región de Nizhni Nóvgorod, donde operan aviones MiG-31K equipados con misiles balísticos hipersónicos Kinzhal.
Las baterías antiaéreas rusas derribaron 598 drones ucranianos de ala fija sobre 19 regiones y la península ucraniana de Crimea.
Según autoridades rusas citadas por EFE, al menos 201 civiles murieron en julio en ataques ucranianos contra territorio ruso y zonas ucranianas ocupadas por Moscú. El grupo independiente Conflict Intelligence Team estimó en 634 el número de víctimas civiles de ambos bandos en julio, de las cuales dos tercios serían ciudadanos ucranianos.
Un ataque ruso sobre la ciudad ucraniana de Marganets, ubicada en la región de Dnipropetrovsk, provocó la muerte de un bebé de tres meses y dejó heridas a otras 11 personas tras el impacto de drones en un edificio residencial de cuatro plantas.
El jefe de la Administración Militar Regional, Oleksandr Ganzha, comunicó a través de Telegram que Rusia atacó tres distritos de la provincia en más de 20 ocasiones utilizando drones, artillería y una bomba aérea guiada durante la noche anterior.
En Marganets, dentro del distrito de Nikopol, resultaron dañados edificios de apartamentos, una tienda, un cine y varios vehículos.
De acuerdo con el Servicio Estatal de Emergencias (DSNS), uno de los edificios afectados, de cuatro plantas, registró un incendio.
El ataque dejó como saldo la muerte de un bebé de tres meses y heridas a otros dos niños de cinco y doce años, así como a nueve adultos.



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