Nueva York.- Activistas y defensores de la privacidad se manifestaron frente al Madison Square Garden para exigir límites al uso del reconocimiento facial y de otras tecnologías destinadas a recopilar información biométrica de las personas que ingresan a establecimientos públicos y privados de la ciudad.
Los participantes cuestionaron particularmente las prácticas utilizadas en instalaciones vinculadas al Madison Square Garden, al considerar que estas herramientas pueden ir más allá de los fines de seguridad y ser empleadas para identificar o impedir el acceso de determinadas personas.
Debate sobre reconocimiento facial
La concejala de Nueva York Shahana Hanif figura entre quienes respaldan iniciativas legislativas dirigidas a restringir el reconocimiento facial y la recopilación de datos biométricos en comercios y centros de entretenimiento. Las propuestas alcanzarían espacios como el Madison Square Garden y el Radio City Music Hall.
Uno de los casos mencionados por los activistas durante el debate corresponde a una mujer a quien anteriormente se le negó la entrada al Radio City Music Hall debido a su vinculación laboral con un bufete de abogados involucrado en un litigio contra empresas relacionadas con el empresario James Dolan. La mujer acompañaba en ese momento a un grupo de Girl Scouts, según recordaron los manifestantes.
Quienes promueven mayores controles sostienen, además, que el almacenamiento masivo de datos biométricos podría representar un riesgo para los ciudadanos en caso de filtraciones de información o ataques informáticos. También cuestionan quién puede acceder a esos registros y bajo qué criterios pueden utilizarse.
Límites al reconocimiento facial
Las propuestas, sin embargo, no cuentan con respaldo unánime. Algunos comerciantes defienden el uso de estas tecnologías como una herramienta adicional para prevenir delitos, mientras las autoridades policiales recurren habitualmente a imágenes captadas por cámaras de vigilancia como parte de investigaciones criminales.
Desde el Madison Square Garden han defendido el reconocimiento facial como una versión tecnológica de la capacidad de las personas para identificar a otros individuos. Las organizaciones de privacidad, en cambio, insisten en que el debate no se limita a la seguridad, sino que también abarca el manejo, almacenamiento y eventual utilización selectiva de información personal sensible.
La discusión se produce mientras sectores del Ayuntamiento de Nueva York impulsan medidas para establecer reglas más estrictas sobre el uso de tecnologías biométricas en espacios comerciales, en un debate que contrapone los argumentos relacionados con la seguridad a las preocupaciones sobre la privacidad y los derechos individuales.





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