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CIENCIA

La era de la inmediatez: ¿por qué mi hijo parece un eterno insatisfecho?

Paloma Sinilo
Paloma Sinilo

CAFE DIARIO, En la sociedad actual, una de las preocupaciones más recurrentes entre progenitores y educadores es la sensación de que los niños y adolescentes de hoy viven en un estado de insatisfacción permanente. A pesar de tener acceso a más recursos, tecnología y bienes materiales que cualquier generación anterior, muchos menores parecen incapaces de alcanzar un estado de plenitud o gratituden sus vidas. Para comprender este fenómeno, es necesario analizar la estructura de la sociedad del momento y cómo los mecanismos de recompensa han sido alterados por la cultura del “ahora o nunca”.

Vivimos sumergidos en la denominada era de la inmediatezEn esta sociedad, el deseo y la posesión se han apoderado de todos, dejando de lado a la perseverancia y la paciencia. Hoy en día, aquello que se desea puede adquirirse en el mismo día. Las plataformas de compra online han transformado el consumo en un acto impulsivo donde, a golpe de clic, cualquier objeto llega a la puerta del hogar en menos de 24 horas. Esta manera de vivir ha cambiado todos los esquemas establecidos hasta el momento: la vida va rápido y pocas cosas se permiten el lujo de cocinarse a fuego lento, con el tiempo y el procesamiento que requieren los procesos naturales del crecimiento.

Esta cultura de la rapidez se ve reforzada por el consumo digital. Lo que más vende en la actualidad es lo fugaz, como los vídeos en redes sociales que duran apenas unos segundos y ofrecen estímulos constantes, las series donde ya nadie ve la cabecera o las lecturas de menos de un minuto donde la atención es escasa y no exige demasiado de uno mismo. Este entorno enseña a los menores que el placer debe ser instantáneo y que el intervalo entre el deseo y la satisfacción debe ser inmediato o incluso inexistente. Sin embargo, este modelo de gratificación inmediata es el enemigo principal de un desarrollo emocional adecuado y saludable.

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