Panorama Nacionales. Antonio Thomén Acevedo, reconocido por la Academia de Ciencias como uno de los principales impulsores de la ecología en República Dominicana, falleció a los 93 años. Su trayectoria estuvo marcada por la defensa del medioambiente, el servicio público, la diplomacia y la producción intelectual.
Nacido en Santo Domingo el 18 de julio de 1933, Thomén Acevedo se graduó de doctor en Derecho en 1954 en la entonces Universidad de Santo Domingo. Posteriormente, desempeñó funciones diplomáticas en El Salvador, Guatemala y México.
Durante cuatro años permaneció asilado en México, donde trabajó como delegado de Relaciones Públicas en el Banco Nacional, según registros del Archivo General de la Nación. Regresó a República Dominicana en 1961 y se incorporó a la Corporación de Fomento Industrial, de la que se desvinculó tras el golpe de Estado contra el presidente Juan Bosch.
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En 1963 fundó la Impresora Nacional, institución que dirigió durante casi cinco décadas, hasta 2012. Su trayectoria también incluyó responsabilidades en la Biblioteca Duartiana y como coordinador del Instituto Duartiano.
Su mayor legado estuvo vinculado a la protección de los recursos naturales, área en la que en 1978 participó en la creación del Instituto Dominicano de Bioconservación junto a otros ecologistas. También fue designado director ejecutivo de la Comisión Nacional para el Medio Ambiente, funciones que desempeñó de manera simultánea con su labor en el instituto.
Thomén Acevedo también desarrolló una amplia producción periodística y literaria, con artículos publicados en medios como Hoy, El Nacional y El Caribe. En 1989 reunió parte de esos escritos en la antología “En defensa de la naturaleza” y posteriormente publicó ensayos y libros como “El Sol: fuente de vida”, “Crisis, alcohol y próceres”, “El poder y el veneno”, “Consejos que me dio mi padre” y “Un manual para la vida”.
En junio de 2023, la Academia de Ciencias le otorgó la Laudatio Académica, considerada la máxima distinción de la institución para sus miembros de número más sobresalientes. Con su muerte, el país pierde a una figura que dedicó buena parte de su vida a la defensa de la naturaleza, la cultura y el pensamiento dominicano.



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