Una histerectomía es una operación destinada a extirpar el útero y puede realizarse por diferentes razones médicas, entre ellas algunos tipos de cáncer o lesiones con riesgo de evolucionar hacia una enfermedad maligna.
En este caso, además de retirar la matriz, los médicos tomaron muestras ganglionares para buscar posibles señales de propagación de células anormales.
La particularidad estuvo en dónde se encontraban las manos que dirigían el robot. En Chiriquí, el equipo médico preparó a la paciente y conectó el sistema robótico instalado en el hospital, pero una vez colocado correctamente, Cáceres Yap tomó el control desde Panamá.
Los instrumentos dentro del quirófano reprodujeron los movimientos ordenados desde la consola ubicada en la capital.
“Tomaré control de la cirugía desde Panamá, ejecutaré todo el procedimiento y luego la paciente será desconectada del sistema”, explicó Cáceres Yap antes de la intervención.
La telecirugía va así más allá de una consulta o supervisión mediante videollamada: el especialista interviene directamente sobre el paciente mediante instrumentos robóticos controlados a distancia.
La cirugía robótica permite realizar procedimientos mínimamente invasivos mediante pequeñas incisiones y dispositivos capaces de ejecutar movimientos de gran precisión.
Para los pacientes puede traducirse, dependiendo de la intervención y de cada caso clínico, en menor sangrado, menos dolor postoperatorio y tiempos de recuperación más cortos frente a determinadas técnicas quirúrgicas convencionales.
La operación ginecológica representa además el segundo gran ensayo de telecirugía realizado durante agosto entre Ciudad de la Salud y Chiriquí.
A comienzos del mes, especialistas ubicados en la capital realizaron la primera telecirugía del país: una prostatectomía robótica a un paciente de 67 años que permanecía en el Hospital Rafael Hernández.
Aquella primera intervención duró aproximadamente dos horas y media y tuvo una latencia de transmisión de apenas 16 milisegundos, un intervalo prácticamente imperceptible entre el movimiento ejecutado desde la consola y la respuesta del robot.
Esa conexión permitió controlar a distancia los instrumentos con la precisión necesaria para una cirugía de alta complejidad.
El programa forma parte de una inversión que llevó a la CSS a adquirir tres sistemas de cirugía robótica para ampliar estos procedimientos fuera de la capital.
Los equipos fueron destinados a Ciudad de la Salud, el Hospital Rafael Hernández y el Hospital Dr. Gustavo Nelson Collado, en Herrera, con aplicaciones previstas en urología, ginecología, cirugía general y coloproctología.
El ginecólogo obstetra y cirujano robótico Jorge Ng Chinkee destacó que la combinación de tecnología y especialistas entrenados permite acercar procedimientos complejos a pacientes de otras provincias.
La posibilidad de permanecer en su región evita determinados traslados hacia la capital y puede facilitar una recuperación y retorno más oportunos después de intervenciones mínimamente invasivas.
El procedimiento fue seguido virtualmente por Martin Marino, director de la Sociedad Mundial de Cirugía Robótica (SRS) en Estados Unidos, quien participó como invitado.



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