Perú.-La fiebre del Mundial 2026 llegó hasta los operativos policiales en Lima. El Grupo Terna del Escuadrón Verde de la Policía Nacional del Perú (PNP) capturó a un presunto microcomercializador de drogas en la urbanización Las Flores, en el distrito limeño de San Juan de Lurigancho, valiéndose de una estrategia tan efectiva como llamativa: dos de sus agentes se disfrazaron de Clutch y Maple, las mascotas oficiales del Mundial de Fútbol 2026, para acercarse al sospechoso sin levantar sospechas mientras este miraba la inauguración del torneo en su domicilio.
El operativo, confirmado por el coronel Carlos Alcántara, jefe del Escuadrón Verde, se convirtió rápidamente en uno de los más comentados de la historia reciente de la PNP. Pero detrás del ingenio y la creatividad de los agentes hay una realidad que los propios policías conocen bien y que el Estado peruano lleva más de una década ignorando: los disfraces los pagan ellos mismos.
Agentes de la Policía de Perú, disfrazados de mascotas del Mundial 2026, detienen a un hombre en San Juan de Lurigancho por presunto narcotráfico. (AFP)
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El operativo: inteligencia, fútbol y mascotas del Mundial
El detenido fue identificado como Carlos Cabrera, de 48 años, conocido en su entorno como alias “Pichichi”, investigado por el presunto delito de tráfico ilícito de drogas en la modalidad de microcomercialización. Según las autoridades, registra antecedentes por el mismo delito y estuvo recluido en dos oportunidades en establecimientos penitenciarios de la capital, donde cumplió aproximadamente nueve años de prisión.
Un agente de la Policía de Perú se viste o desviste del disfraz de la mascota del Mundial 2026 durante una operación contra el narcotráfico en San Juan de Lurigancho. (AFP)
El trabajo de inteligencia previo al operativo fue determinante. El coronel Alcántara explicó que los agentes determinaron que Cabrera era un aficionado acérrimo al fútbol y que el día de la inauguración del Mundial estaría en su domicilio siguiendo el evento. Esa información fue la clave para diseñar la estrategia.
Agentes de la Policía de Perú se preparan con disfraces de mascota del Mundial 2026 durante una operación encubierta contra el narcotráfico en San Juan de Lurigancho. (AFP)
“Gracias al trabajo de inteligencia nos dimos cuenta de que esta persona era un aficionado acérrimo al fútbol y estaba viviendo la fiebre del Mundial. Por ello, decidimos mimetizar al personal Terna como los muñecos del Mundial para poder llegar a él sin levantar sospechas y poder dar con su captura”, señaló el mando policial.
Dos agentes se vistieron de Clutch —el águila calva que representa a Estados Unidos— y Maple —el alce que simboliza a Canadá—, las dos mascotas del torneo que se disputa en territorio norteamericano. Con esos disfraces llegaron a la puerta del domicilio de Cabrera. Cuando fue necesario, los policías rompieron la puerta con un mazo de metal e ingresaron junto a sus colegas para concretar la detención.
Agentes de la Policía de Perú, disfrazados de la mascota del Mundial 2026, realizan un operativo contra el narcotráfico en San Juan de Lurigancho. (AFP)
En el interior de la vivienda, la PNP incautó 2.524 ketes de pasta básica de cocaína (PBC), 210 gramos adicionales de PBC, 209 gramos de marihuana, un arma de fuego, municiones y dinero en efectivo. En Perú, la microcomercialización de drogas se castiga con entre tres y siete años de cárcel cuando una persona es hallada con una cantidad que fluctúa entre 5 y 50 gramos de pasta base de cocaína.Un agente de la Policía de Perú, vestido con un disfraz de mascota del Mundial 2026, inspecciona paquetes de droga incautados durante un operativo contra el narcotráfico en San Juan de Lurigancho. (AFP)
El método Terna: creatividad como herramienta policial
El operativo de las mascotas del Mundial no es una improvisación ni una ocurrencia aislada. Es parte de una metodología consolidada del Grupo Terna, una unidad especializada en operaciones encubiertas en zonas de alta criminalidad que ha convertido el uso de disfraces en una herramienta táctica de primer orden.
“El trabajo del Grupo Terna no es improvisado. Realizamos un análisis de la coyuntura para mimetizar al personal y pasar desapercibidos, evitando ser detectados por la persona que vamos a intervenir y así tener éxito en la misión”, explicó el coronel Alcántara.Un agente de la Policía Nacional del Perú, disfrazado como una mascota alusiva al Mundial 2026, participa en una operación contra el narcotráfico en San Juan de Lurigancho, Perú. (AFP)
El historial de operativos del Grupo Terna es tan extenso como variado. En febrero pasado, durante el Día de San Valentín, un agente se disfrazó de capibara —el roedor convertido en fenómeno viral de redes sociales— para capturar a un sospechoso en Lurín, con la incautación de una gran cantidad de drogas. En las festividades navideñas, otro agente adoptó el disfraz del Grinch para desarticular un clan familiar dedicado al tráfico de drogas. En San Martín de Porres, también en San Valentín, un agente se presentó como osita cariñosa con un cartel de mensaje romántico, lo que llevó a una sospechosa de venta de drogas a salir de su vivienda y facilitó su arresto. En julio, los agentes se disfrazaron de personajes de El Chavo del 8 —el Chavo, Quico y el Chapulín Colorado— durante una demostración pública de sus tácticas. Y en operativos anteriores también han utilizado los disfraces de El Grinch, Freddy Krueger, Deadpool, Wolverine y Papa Noel.
PUBLICIDADAgentes del Grupo Terna aprovecharon la celebración de San Valentín para realizar un operativo contra la venta de drogas. | América TV
El lado oscuro del éxito: los policías pagan los disfraces de su bolsillo
Detrás de cada operativo viral, de cada fotografía que recorre las redes sociales y los medios internacionales, hay una realidad que el Estado peruano lleva más de una década sin resolver: los agentes del Grupo Terna compran sus propios disfraces.
La Carta Informativa N.° 003-2025, emitida por el Departamento de Inteligencia de la Región Policial Lima en respuesta a un pedido de acceso a la información pública, lo confirma con una contundencia que incomoda: no existe ningún presupuesto asignado para la adquisición o alquiler de disfraces utilizados por los agentes del Grupo Terna. El documento precisa, además, que desde 2012 hasta la fecha, la División de Operaciones Especiales Escuadrón Verde – Grupo Terna no ha ejecutado partidas presupuestales ni ha tramitado contrataciones o servicios formales destinados a la compra o alquiler de la indumentaria necesaria para operaciones encubiertas.
Policías peruanos recurren a disfraces de ‘El Chavo del 8′ y Chespirito para atrapar delincuentes – RPP Noticias
En términos prácticos, eso significa que cada suboficial que se disfraza de capibara, de mascota del Mundial o del Grinch para capturar a un narcotraficante lo hace con dinero de su propio bolsillo.
Los especialistas consultados coinciden en que la situación no responde a un impedimento legal sino a una falta de decisión institucional. El abogado Carlos Álvarez Solís, experto en derecho administrativo, señaló que “mientras exista una necesidad pública debidamente justificada, estos bienes pueden ser comprados mediante los procesos regulares de contratación. No hay ninguna prohibición”. El especialista en contrataciones públicas Juan Carlos Gonzales Salinas fue aún más directo: “Son compras de menor escala que pueden gestionarse de manera rápida. Es injustificable que el gasto recaiga en los suboficiales”
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El Grupo Terna, disfrazado de un muñeco capibara, detiene a un hombre sospechoso de microcomercialización de droga en Lurín| Foto: PNP
La paradoja es evidente: los operativos del Grupo Terna son ampliamente difundidos en medios nacionales e internacionales, generan imagen positiva para la institución y demuestran una creatividad operativa que pocas policías del mundo pueden exhibir. Pero los agentes que hacen posible esos operativos financian de su propio sueldo la indumentaria que los hace posibles.
A más de una década sin presupuesto asignado, los policías peruanos siguen disfrazándose de mascotas del Mundial, de personajes de caricatura y de íconos de la cultura popular para capturar narcotraficantes. El Estado los aplaude. Pero no les paga el disfraz.




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